Este pasado jueves, El cielo de El Puig se llenó de color y expectación con la celebración de la última jornada del Concurso de Navidad de colombicultura, organizado por el Club de Colombicultura de El Puig. A las 16:30 horas, el juez de concurso dio la orden de salida y los palomos comenzaron a agruparse en el aire, aguardando la suelta de la paloma.

La jornada se desarrolló con buen ritmo y condiciones óptimas. La paloma cumplió con las expectativas, ofreciendo numerosos minutos de vuelo que permitieron a los palomos desplegar todo su potencial en una competición marcada por la emoción y el respeto a esta tradición centenaria.
Al finalizar la prueba, sobre las 19:00 horas, los socios del club se reunieron en una merienda de hermandad para compartir los resultados, celebrar la Navidad y disfrutar de un rato distendido entre compañeros. En las mesas no faltaba de nada: embutido, gambas, bebida y dulces navideños que pusieron el broche festivo a una tarde de deporte, convivencia y tradición. Ademas, se entregó un jamón a los socios participantes en el Concurso de Navidad.

El ambiente fue cálido y cercano, con momentos de conversación, risas y recuerdos compartidos. La colombicultura, más allá de la competición, volvió a demostrar que es una afición que une, que genera vínculos y que se vive con pasión en cada rincón del municipio.
Fernando Badenes, gran aficionado y presidente del Club, quiso destacar el valor humano de la jornada:
“Nos quedamos con estos momentos de unión y amistad entre los socios, esto es lo más importante. Disfrutar juntos de nuestra afición por la colombicultura. Las competiciones y campeonatos son momentos tensos, de nerviosismo porque todo salga bien, que las palomas cumplan y los palomos den el rendimiento esperado. Pero al final del día pienso que lo más importante son estos ratos compartidos.”
También estuvo presente Juan Miguel Marín, concejal de deportes del Ayuntamiento de El Puig, quien se mostró cercano y comprometido con el club:
“El Club de Colombicultura de El Puig es un ejemplo de cómo nuestras tradiciones siguen vivas gracias al esfuerzo de sus socios. Desde el Ayuntamiento queremos garantizar el apoyo que se merecen, porque este deporte forma parte de nuestra identidad y debemos cuidarlo.”

Tradición, pasión y gratitud
La tarde de este pasado jueves en El Puig dejó algo más que vuelos y competición: dejó un recuerdo compartido que permanecerá en la memoria de quienes estuvieron allí. La colombicultura, con su mezcla de técnica y pasión, se transformó en un lenguaje común que unió a socios, amigos y familias alrededor de una misma ilusión.
En el aire, los palomos buscaban con empeño a la paloma, desplegando su instinto y su belleza. En tierra, las miradas se cruzaban, los comentarios se compartían y las emociones se multiplicaban. Era como si cada minuto de vuelo se reflejara también en la complicidad de los socios, en la alegría de estar juntos y en la certeza de que este deporte sigue vivo gracias a quienes lo sienten y lo defienden.
La merienda posterior fue el escenario perfecto para prolongar esa magia. Entre embutidos, gambas y dulces navideños, las conversaciones fluyeron con naturalidad, las risas llenaron la sala y la amistad se convirtió en el verdadero premio de la jornada. No se trataba solo de celebrar la Navidad, sino de reafirmar que la colombicultura es mucho más que una competición: es una forma de vida, una tradición que nos recuerda de dónde venimos y hacia dónde queremos volar.

Queremos agradecer al Club de Colombicultura de El Puig, y en especial a su presidente Fernando Badenes, la invitación a compartir con los socios esta tarde tan especial. Su cercanía y el tiempo que nos dedicó para explicarnos con detalle los entresijos de este deporte —que él vive con tanta pasión— nos permitieron comprender mejor la riqueza de la colombicultura y el valor que tiene para nuestro pueblo.
Gracias por abrirnos las puertas de vuestra afición y mostrarnos que, más allá de la competición, lo que perdura son los momentos de amistad, ilusión y tradición compartida.


