Gran parte del alumbrado público de El Puig lleva varios días registrando fallos que afectan a distintos puntos del municipio. Según han explicado numerosos vecinos a este medio, varias farolas permanecen apagadas, otras parpadean de forma constante y algunos tramos quedan completamente a oscuras, una situación que está generando inquietud tanto por las molestias en los domicilios como por la falta de seguridad en la vía pública.
Molestias en viviendas por el parpadeo constante
Los residentes aseguran que el problema no se limita a la calle. En zonas donde las farolas parpadean sin cesar —y también en algunos puntos de la iluminación navideña— la luz intermitente entra directamente en las viviendas, dificultando el descanso.
“Llevamos días sin poder descansar. La luz entra a ráfagas y es imposible ignorarlo”, explica una vecina cuya vivienda se encuentra frente a una de las farolas afectadas.
Calles a oscuras y temor entre personas mayores
La situación es especialmente preocupante en los tramos donde el alumbrado permanece completamente apagado. Varias calles quedan sumidas en la oscuridad total, lo que genera inquietud entre personas mayores que temen sufrir tropiezos o caídas.
“Hay tramos en los que no se ve absolutamente nada. Vamos con la linterna del móvil para poder caminar”, relata un residente en el tramo final de la calle Puçol.

Calles afectadas
Entre las vías donde se han detectado fallos se encuentran:
- Miguel Hernández
- Puçol
- Puríssima
- Pintor Sorolla
- Guerrero Mendoza
- Mestre Serrano
- Lluís Vives
- Rei en Jaume
- Plaça Sant Roc
- Subidas a la Montaña de la Patà
- Sant Pere Nolasc
Los vecinos aseguran que la situación se repite en distintos puntos del casco urbano y que los fallos se prolongan desde hace varios días.
La oscuridad se prolonga mientras los vecinos esperan soluciones
Aunque para los residentes resulta evidente que se trata de una avería que afecta a amplias zonas del municipio, el Ayuntamiento no ha emitido por ahora ningún comunicado explicando el origen de la incidencia ni ofreciendo una previsión de reparación.
Mientras tanto, la ciudadanía continúa adaptándose como puede, utilizando linternas, evitando salir de noche o modificando sus rutinas hasta que el alumbrado vuelva a funcionar con normalidad y que El Puig recupere la tranquilidad habitual durante las noches.
Los más perjudicados, según explican los propios vecinos, son las personas mayores que evitan salir de casa por miedo a caerse en calles totalmente a oscuras, y aquellos residentes cuyas ventanas están próximas a farolas que parpadean sin cesar, generando molestias constantes y dificultando el descanso.


