Los Reyes Magos recorren El Puig en una Cabalgata marcada por la ilusión de los más pequeños

LA VEU DEL PUIG

Ene 6, 2026 | Noticias

El Puig ha vivido esta mañana una Cabalgata de Reyes Magos tan especial como luminosa. Tras el aplazamiento por previsión de lluvias en la tarde del lunes 5 de enero, Sus Majestades han recorrido hoy martes las calles del municipio con un ambiente renovado y una energía que ha contagiado a vecinos de todas las edades.

Desde antes de las 11:00 h, familias enteras aguardaban en la plaza con una mezcla de expectación y alegría. La luz del día, inusual en esta celebración, permitió apreciar cada detalle de los trajes, la carroza y las sonrisas de los más pequeños, que no perdían de vista la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar.

A su llegada al Ayuntamiento, los tres Reyes fueron recibidos oficialmente por el alcalde Marc Oriola y el resto de miembros de la Corporación Municipal, quienes les dieron la bienvenida en un acto solemne y cercano. Desde el balcón consistorial, el alcalde hizo entrega a Sus Majestades de la Llave Mágica de El Puig, símbolo de confianza y agradecimiento por mantener viva la ilusión en cada hogar del municipio.

A continuación, la Cabalgata inició su recorrido entre música y animación que provocó carreras, risas y abrazos improvisados. La carroza, decorada con esmero, avanzó acompañada por la participación activa de las tres Fallas del municipio, Las Purísimas 2026 y los pequeños dragones de Dragons El Puig, que despertaron admiración entre el público por su entusiasmo y su presencia. El desfile concluyó en la Plaza del Cant Valencià, donde se llevó a cabo el tradicional reparto de regalos.

La magia que despierta al pueblo

Este año, la Cabalgata llegó con la luz del día, y quizá por eso la magia se dejó ver con una claridad distinta, casi palpable. No hizo falta la penumbra de la tarde ni el brillo de las farolas para que los Reyes Magos desplegaran su hechizo: bastó la mirada asombrada de los más pequeños, la paciencia cómplice de los abuelos y ese murmullo colectivo que solo aparece cuando un pueblo entero decide creer al mismo tiempo.

Las calles de El Puig se llenaron de un ilusionismo que no necesita trucos, porque nace de algo mucho más profundo: la tradición compartida, la memoria que pasa de generación en generación, el gesto sencillo de entregar un regalo o lanzar un caramelo y ver cómo una sonrisa se enciende sin pedir permiso. Los niños corrían detrás de la música, los mayores caminaban despacio para no perder detalle, y entre ambos se tejía ese puente invisible que solo la Navidad sabe construir.

La mañana avanzaba, pero nadie parecía tener prisa. Era como si el tiempo se hubiera detenido para permitir que cada familia, cada grupo de amigos, cada abuelo con su nieta de la mano pudiera guardar un instante para siempre. Porque la magia de los Reyes no es solo un desfile: es la certeza de que, al menos una vez al año, todos volvemos a mirar el mundo con la misma ilusión con la que lo mirábamos cuando éramos pequeños.

Y así, entre sonrisas, caramelos y el eco de la música, El Puig despidió a Sus Majestades con la promesa silenciosa de volver a encontrarse el próximo año. Porque mientras haya niños que sueñen, abuelos que acompañen y un pueblo dispuesto a abrir sus puertas, la magia seguirá regresando… aunque sea por la mañana.

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