El Puig vive un fin de semana inolvidable en honor a Sant Pere, entre tradición, emoción y comunidad

LA VEU DEL PUIG

Ene 26, 2026 | Noticias

El Puig de Santa Maria ha vuelto a latir al ritmo de una de sus celebraciones más queridas. Las fiestas en honor a Sant Pere han llenado el municipio de emoción, tradición y convivencia, en un fin de semana donde vecinos, clavarios, voluntarios y autoridades han compartido momentos que forman parte de la memoria colectiva del pueblo.

L’arreplegà: el gesto que mantiene viva la esencia

Tras el Día de Reyes, los Clavarios de Sant Pere iniciaron la tradicional arreplegà, recorriendo las calles del municipio durante dos semanas. Puerta por puerta, recogieron la voluntad de los vecinos que quisieron colaborar con las calderas, entregando a cambio un calendario y un ticket para el día grande.

Para muchos, este gesto es un símbolo de identidad. Como explicaba Vicente Flores, representante de los clavarios: “La fiesta se sufraga mayoritariamente con la aportación de los vecinos. Muchos ya tienen el dinero preparado cuando llegamos. Esta es la esencia: una fiesta de los vecinos y para los vecinos. Ojalá no se pierda nunca, aunque el pueblo crezca.”

La pelà y la hermandad que sostiene la fiesta

El viernes 23 de enero tuvo lugar la tradicional pelà del napicol i del cardet, donde clavarios y voluntarios prepararon los ingredientes que se conservaron en agua hasta el domingo. Un trabajo paciente, comunitario y lleno de complicidad.

El sábado se celebró una comida de hermandad con alrededor de 60 asistentes, entre ellos miembros del equipo de gobierno municipal, autoridades eclesiásticas y el cronista oficial Julio Badenes. Dos grandes paellas y una picaeta acompañaron un encuentro lleno de emoción, especialmente cuando Don Melchor dedicó un homenaje a los clavarios fallecidos, seguido de un sentido minuto de silencio.

Por la noche, los Quintos celebraron su fiesta en la carpa instalada junto a la estación de tren, llenando de juventud y alegría la víspera del día grande.

Domingo: el día grande de Sant Pere

La despertà abrió el domingo con el sonido del tabal i la dolçaina, anunciando que El Puig celebraba a su patrón. Los Quintos recorrieron las calles antes del almuerzo popular en la Plaça del Cant Valencià, donde decenas de vecinos disfrutaron de un bocadillo recién hecho.

Mientras tanto, desde las siete de la mañana, los Clavarios y voluntarios ya estaban encendiendo los fuegos y preparando las calderas, siguiendo un proceso que combina tradición, técnica y paciencia.

A las 11 horas comenzó la recogida de los festeros, acompañados por la banda de la SUMP, camino del Monasterio. En el Trencall, el grupo de Cant Valencià del Puig dedicó albaes a los clavarios, uno de los momentos más emotivos de la mañana.

A las 12 horas se celebró la misa solemne cantada, oficiada por Don Florencio Roselló Avellanas, arzobispo de Pamplona, quien quiso estar presente en un día tan especial para El Puig y para la Orden Mercedaria. En su homilía destacó el origen solidario de las calderas y la figura de Sant Pere Nolasco, recordando que su ejemplo de ayuda a los más necesitados debe inspirar la vida diaria de todos.

La Coral Julio Ribelles acompañó una ceremonia muy emotiva, con lecturas y peticiones realizadas por los clavarios. La iglesia se llenó de vecinos y miembros de la Corporación Municipal y de la Real Orden de Caballeros Santa Maria de El Puig.

Tras la misa, las danzas tradicionales recorrieron la Calle Mayor hasta la Plaza de la Constitución, llenando el centro del municipio de música y color.

Bendición de las calderas y Trencà dels Perols

El arzobispo, junto al alcalde Marc Oriola y Vicente Flores, bendijo una a una las calderas antes de que cientos de vecinos recogieran su ración en la Plaça del Cant Valencià, que ya estaba completamente llena.

Por la tarde, la Trencà dels Perols volvió a reunir a todo el pueblo en la Plaza de la Constitución. Los Quintos, con la ayuda de los clavarios, rompieron los tradicionales peroles ante la mirada de vecinos que llenaron la plaza y los balcones. La jornada terminó con las últimas horas de feria, muy concurrida por los más pequeños.

La fuerza de un pueblo que mantiene viva su tradición

Las fiestas de Sant Pere vuelven a recordarnos que El Puig mantiene vivas sus tradiciones porque detrás de cada gesto, de cada caldera y de cada acto, hay personas que creen en ellas. El trabajo incansable de los Clavarios de Sant Pere, junto a la ayuda generosa de decenas de voluntarios, demuestra que la fiesta no se sostiene por inercia, sino por compromiso, por cariño y por un profundo sentido de pertenencia. Sin su esfuerzo, su tiempo y su dedicación, sería imposible levantar una celebración tan compleja y tan querida.

La esencia de Sant Pere sigue siendo la solidaridad, la misma que inspiró las primeras calderas y que hoy continúa guiando a un pueblo que entiende que compartir es una forma de cuidarse mutuamente. Cada donación en l’arreplegà, cada mano que pela napicol, cada vecino que se acerca a ayudar, mantiene viva una tradición que no pertenece a unos pocos, sino a toda la comunidad.

El Puig camina bajo el patronazgo de Sant Pere, y en ese camino la presencia de los Mercedarios sigue siendo un pilar espiritual que acompaña, orienta y da sentido a la celebración. Su labor discreta pero constante forma parte de la identidad del municipio.

Este año, además, la fiesta ha podido llegar a muchos más hogares gracias a la retransmisión en directo por TV El Puig, que permitió seguir la misa cantada y la Trencà dels Perols desde cualquier rincón. Una emisión posible gracias a nuestros patrocinadores y a la colaboración de los Clavarios de Sant Pere y de la Orden Mercedaria. Desde La Veu del Puig queremos agradecer especialmente a Vicente Flores y a Don Melchor, cuya implicación ha sido clave para que todo saliera adelante.

¡Hasta el año que viene. Ya falta menos para Sant Pere 2027!

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