El Puig volvió a demostrar este fin de semana que sus tradiciones siguen más vivas que nunca. La celebración de Sant Antoni, una de las fiestas más queridas por los vecinos, llenó las calles de ambiente, emoción y participación desde el sábado por la mañana hasta el domingo al mediodía.
Sábado: paseo amb carro i haca y emotiva misa en el Real Monasterio
La jornada del sábado arrancó con el tradicional paseo amb carro i haca, una actividad muy esperada por los más pequeños, que recorrieron varias calles del municipio acompañados por caballos y carros en un ambiente festivo y familiar. Las sonrisas, las fotos y la ilusión de los niños marcaron una mañana que ya anunciaba un fin de semana especial.

Por la tarde, el Real Monasterio de Santa Maria de El Puig acogió una misa en honor a Sant Antoni, una celebración solemne y emotiva dirigida por el padre Don Melchor que reunió a numerosos vecinos. Tras la eucaristía, la imagen del santo fue trasladada en procesión desde la iglesia hasta la casa del tío Ramón Oriola, donde duerme cada año hasta la mañana siguiente, siguiendo una tradición profundamente arraigada en el municipio.

Domingo: almuerzo popular y bendición de animales
El domingo comenzó temprano. A las 6 de la mañana, los miembros de la asociación de Sant Antoni ya estaban encendiendo las brasas y preparando todo para el esperado almuerzo popular. A las 9 horas, la plaça del Cant Valencià ya estaba llena de vecinos y visitantes recogiendo su embutido, pan y bebida para asarlos en las brasas y disfrutar de un almuerzo que, un año más, se convirtió en un punto de encuentro para todas las edades.

Mientras tanto, los caballos empezaban a llegar a la plaza, anunciando que la bendición de animales se acercaba. El ambiente recordaba al de las grandes citas: familias con sus mascotas, jinetes, carros, vecinos con cámaras en mano y un ir y venir constante que llenaba las calles de vida.
A mediodía, las escaleras del monasterio y los alrededores estaban completamente llenos. Antes de la bendición, se entregaron los premios del Concurso de Dibujo de San Antonio, que este año contó con una participación extraordinaria de niños y jóvenes del municipio.
Las Obras ganadoras del Concurso de Dibujo de Sant Antoni fueron:
- Infantil: Victoria Moreno Martínez
- 1º y 2º ciclo: Lidia Bosch Garibo
- 3º ciclo / 1º y 2º de ESO: Violeta Pinar
- 3º y 4º de ESO / Bachillerato: Martina Dueñas

Tras la entrega de premios, el Grup de Cant Valencià del Puig dedicó unas emotivas albaes a Sant Antoni, llenando el entorno del monasterio de música tradicional. A continuación, el Club de Colombicultura de El Puig realizó la tradicional suelta de palomos, un momento siempre muy esperado.

Finalmente, comenzó el desfile de participantes con sus animales para recibir la bendición del padre Manolo y recoger la bolsa con chucherías obsequio de Sant Antoni.
El presidente de la asociación, Jorge Chulvi, quiso expresar su satisfacción por el éxito de la fiesta y agradecer la implicación del pueblo: “Ha sido un fin de semana precioso. Ver tanta participación, tantas familias, tantos niños disfrutando… es lo que nos da fuerza para seguir. Cada año sentimos el cariño del pueblo y eso es lo que mantiene vivas nuestras tradiciones.”
Jorge también destacó el trabajo colectivo: “Gracias a todos los miembros de la Asociación, a la Junta, Ayuntamiento, vecinos y participantes que han hecho posible esta celebración. Sin su ayuda, su tiempo y su ilusión, Sant Antoni no sería lo que es. Esta fiesta es de todos, y entre todos la hacemos crecer.”

Una fiesta que mantiene viva la esencia del pueblo
La celebración de Sant Antoni volvió a demostrar que El Puig es un municipio que cuida, respeta y celebra sus tradiciones con orgullo. El ambiente vivido durante todo el fin de semana, la participación masiva y la emoción compartida entre generaciones reflejan la fuerza de una fiesta que forma parte de la identidad local.
Desde este medio queremos reconocer y agradecer el enorme trabajo de la Asociación de Sant Antoni, que durante semanas —y en realidad, durante todo el año— se vuelca para que cada detalle salga perfecto. Su dedicación, junto al apoyo de voluntarios, vecinos y Ayuntamiento, permite que estas tradiciones sigan vivas y continúen transmitiéndose de generación en generación.
El Puig ha vuelto a honrar a Sant Antoni como sabe hacerlo: con devoción, convivencia y un profundo amor por sus raíces. Una celebración que, un año más, ha unido al pueblo en torno a su historia y su cultura.


