La Semana de la Mujer en El Puig llega este año con un significado especial para la Societat Unió Musical del Puig. La entidad vive un momento histórico: por primera vez coinciden mujeres al frente de la dirección artística de la banda, la coral y la bandeta, y también en la presidencia y vicepresidencias de la junta directiva. Un hecho que no solo simboliza avance, sino también reconocimiento a todas las mujeres que, durante décadas, han sostenido la SUMP desde la dedicación silenciosa y el compromiso cotidiano.
En este contexto, hablamos con Berta del Río, presidenta de la SUMP, investigadora, escritora y música desde los seis años. Su mirada combina memoria, análisis crítico y un profundo sentido de comunidad. Berta reflexiona sobre liderazgo, igualdad, referentes, cultura y futuro, con una honestidad que interpela y una claridad que inspira.
1. Esta es la primera vez que coinciden mujeres al frente de la dirección artística de la banda, la coral y la bandeta, y también en la presidencia y vicepresidencias de la junta directiva. ¿Qué supone para ti formar parte de este momento histórico para la SUMP?
Para mí, este momento es especial porque, aunque no soy la primera presidenta de la SUMP, creo que es la primera vez que coincide que la dirección artística de banda, coral y bandeta recae en manos de mujeres con que la gestión de la junta directiva está liderada por una presidenta y dos vicepresidentas. Esa coincidencia histórica tiene un valor simbólico enorme.
Pero antes que yo fueron presidentas Lola Canales e Isabel Liñán. De hecho, yo entré a la banda en 2002 y la foto en la puerta de mi casa es con Lola. Ella abrió el camino e Isabel continuó una labor de compromiso y dedicación incomparable. Fueron dos estilos de liderazgo muy diferentes, pero de los que he aprendido cosas y, sobre todo, crecí viéndolas, es decir, sabiendo que una mujer podía ser presidenta de la SUMP con total normalidad, algo que no sucede en todas las bandas, aunque cada vez es más común. Ellas son y fueron referentes.

2. ¿Cómo viviste el momento en el que te planteaste asumir la presidencia? ¿Fue una decisión fácil o un reto personal?
Para mí es un orgullo y un sueño cumplido. Entré por la puerta del musical con 6 años y no he llegado a irme nunca. Ahí he encontrado a buena parte de mis mejores amigas y amigos hoy, he vivido experiencias únicas, me he desarrollado como persona y aprendido a mantener un compromiso por encima de los deseos necesidades individuales.
En el fondo fue una decisión orgánica y nada difícil de tomar porque estoy rodeada de mi gente y siento la SUMP como mi casa. Gestionar es decidir y dos o más cabezas piensan mejor que una, pero se necesite un empuje y un criterio. El reto es mediar y hacer caber el máximo de sensibilidades en un camino común definido sin perder de vista lo único importante: mantener lo que otras generaciones construyeron con mucho sacrificio para que nosotros heredáramos un espacio, una estructura y un colectivo en el que poder hacer música.
3. Por primera vez, todos los cargos de responsabilidad de la SUMP están ocupados por mujeres. ¿Qué lectura haces de este cambio tan significativo?
Creo que vamos tarde, comenta Berta esbozando una sonrisa. Es la primera vez que se da visibilidad a las figuras femeninas y se pone el foco en mujeres con nombres y apellidos. Pero la historia de la banda no se entiende sin el trabajo constante y sacrificado de muchísimas mujeres que han desempeñado funciones muchas veces invisibilizadas.
Quizá el cambio es que ahora tenemos el foco, la visibilidad. Mi lectura es que es un paso hacia la igualdad. Que no deberíamos sorprendernos ni poner el foco en el género, sino en los resultados del trabajo y la gestión de cada una. La música no entiende de géneros, pero las oportunidades, sí. Hay que trabajar para que las mujeres tengan las mismas oportunidades, visibilidad y reconocimiento que los hombres. Ni más, ni menos.
4. ¿Has sentido en algún momento que tu liderazgo era observado o cuestionado de forma distinta por ser mujer?
Siento que lo que a un hombre se le celebra como “criterio”, a una mujer se le censura como “vehemencia”. La vara de medir no es la misma en función del género, en la SUMP y en la vida en general. Sí que he sentido que he recibido comentarios, reacciones o juicios que son inimaginables en anteriores puestos como el mío. Quizá por el cúmulo de ser mujer, ser joven, ser de casa y no tener un perfil bajo.
Si bien es cierto que creo que para la banda no ha sido ninguna sorpresa que yo fuera la presidenta, sí que he notado, en situaciones concretas, una mirada demasiado desalmada o descreída respecto a determinadas decisiones que sí que creo que tienen que ver con el género. Las mujeres ambiciosas generan recelo; los hombres ambiciosos, son ejemplos a seguir. Las mujeres con voz resuenan altivas; los hombres con voz aportan seguridad y liderazgo indiscutible.
En realidad, lo único importante es ser honesta con lo que una hace. Estamos de paso, la presidencia durará algunos años y lo que quede debe ser una estructura sólida que garantice, en la medida de lo posible, la sostenibilidad de la SUMP, buenos recuerdos y poco más.
5. ¿Qué valores crees que aporta el liderazgo femenino a una entidad cultural como la SUM?
En realidad, tampoco creo en los esencialismos como tal. No creo que la feminidad vaya aparejada a unos determinados valores, porque, al final, no deja de ser una construcción dentro de un marco común que es el patriarcado. Cada una diseña, construye y elige su propia feminidad y qué hace con las cartas que le han tocado y las que ha elegido.
Pero me gustaría pensar que el liderazgo positivo aporta afecto, cuidados y escucha, aunque sea como horizonte deseable. Aunque luego implementarlo en el día a día supone mucho esfuerzo, dedicación y paciencia. Y también errores. No siempre sale bien ni a la primera.
Yo creo que la vida tiene que pasar por ser un poco más amables los unos con los otros y la gestión de gente (porque al final la presidencia de la SUMP no es más, ni menos, que gestionar mucha gente haciendo cosas) debería partir de la escucha y la generosidad. Te escucho, te acompaño, voy a tratar de poner solución a lo que dices, pero, a cambio, devuélvele al colectivo transigencia, compromiso y gratitud. En ello andamos. Nada fácil…

6. La banda cuenta por primera vez con una directora musical. ¿Qué ha supuesto este hito para la sociedad musical?
Para la SUMP ha sido hacer historia, romper un techo de cristal y mostrar al mundo de las bandas que las directoras han llegado para quedarse. Sofía es una profesional que ha resultado directora de la banda por su profesionalidad y talento y porque la comisión artística apostó por su proyecto musical. Sofía no es directora de la banda por ser mujer. Lo es porque es una profesional e, igual que es de la Vall d’Uixó y habla valenciano y ahora lleva el pelo corto, pues resulta que es mujer. Pero no se confió en ella por serlo aunque yo, personalmente, sé que el camino que tiene que hacer una mujer para llegar al mismo punto que un hombre en determinados contextos, es infinitamente más complejo y sometido.
Volviendo a nuestro contexto, Sofía ha hecho historia. Y eso no habla de ella, si no de nosotros como sociedad musical. De la anomalía que es que en 2026 esto se vea como a algo a celebrar…
Muchísima gente me ha felicitado por la calle, en los conciertos o en reuniones de bandas del resto del País Valencià por haber sumado a Sofía al equipo musical. Ni es responsabilidad mía ni creo que sea algo para felicitar, pero entiendo el entusiasmo y lo comparto. Ojalá dentro de unos años no tengamos que hablar de esto porque, igual que ya está sucediendo en otros sectores, el género no sea una barrera de entrada a una actividad profesional. Es duro de ver cómo en las escuelas elementales hay más niñas que niños estudiando música, en los grados medios mitad y mitad (aunque esto dependa de instrumentos), y ya en el superior y en especialidades como dirección o composición, la mayoría son hombres. Es una cuestión de visibilidad y poder. Es una pirámide. Pero hay que preguntarse cuántas directoras no llegaron a serlo porque no tenían referentes o fe en sí mismas para lucharlo. Son esas condiciones materiales que determinan el devenir de las personas lo que hemos de tratar de cambiar.
7. ¿Qué diferencias o nuevas sensibilidades aporta una mujer al frente de una banda en un ámbito tradicionalmente masculinizado?
Esta respuesta debería dártela Sofía. Yo, como músico, no noto ninguna diferencia. Son profesionales haciendo música.
8. ¿Cómo ha reaccionado el alumnado y el público ante esta nueva etapa dirigida por una mujer?
Vinimos de un proceso de consulta a los músicos en la que todas las personas en activo expresaron su preferencia entre dos candidatos que habíamos probado durante un mes. Con esa información, la comisión artística (a la que se invitó a colaborar a todos los músicos de la banda antes de empezar el proyecto), tomó una decisión y apostó por Sofía.
Hubo gente que prefería otro tipo de proyecto, por lo que se dieron días de adaptación, como siempre sucede ante un cambio. También hubo gente extremadamente entusiasmada con la candidatura de Sofía desde el principio.
Hemos caminado un tiempo ya juntos y las prácticas y formas se van asentando. Al final la relación de una directora con su banda es como cualquier relación, se tiene que construir con confianza y firmeza y solo el paso de las experiencias la va moldeando.

9. ¿Consideras que el mundo de las sociedades musicales está avanzando hacia la igualdad real o aún queda mucho camino por recorrer?
Real real no es la igualdad en ningún sitio. Sí que veo cada vez más presidentas en las asambleas generales de la Federación de Bandas de la Comunidad Valenciana. Han pasado de ser las “mujeres de” o las vocales que lo hacen todo en la sombra a asumir responsabilidades y visibilidad.
No sé si el mundo de las bandas es más masculinizado que otros. Mi experiencia como músico ha sido bastante grata. Son espacios de comunidad intergeneracional, interclasistas y con bastante tolerancia a la diferencia, diría. Las bandas de música me parecen menos rígidas que otro tipo de instituciones culturales o sociales, pero quizá esta opinión esté marcada por mi experiencia y encontrarás gente que no se haya sentido cómoda y diga todo lo contrario.
Pero si he de elegir una de las opciones que me das en la pregunta, queda camino por recorrer. Siempre hay margen de mejora.
10. ¿Qué barreras siguen encontrando las mujeres para acceder a puestos de dirección, presidencia o dirección artística en el ámbito musical?
Es una combinación de factores. Falta de referentes, falta de fe en que es una opción posible y válida laboral, descrédito de compañeros o iguales, paternalismo o condescendencia por parte de superiores…
Yo hice el doctorado en estudios culturales en Princeton University, que es una universidad bastante prestigiosa de EEUU. Cuando yo estuve allí, entre 2015 y 2020, hubo una iniciativa de la rectora de becar íntegramente a alumnos y alumnas en situación de vulnerabilidad o pocos recursos, especialmente procedentes de países latinoamericanos. Pues se presentó poquísima gente. Se dieron cuenta de que casi no había llegado el mensaje (la oportunidad) a la gente que buscaban y que, cuando llegaba la información, muchos ni creían que ese era su sitio, que los podían aceptar o que merecían esa oportunidad. Así que hay muchos elementos en juego en el camino hacia el éxito y reconocimiento social. Nacer rico y en una familia con conexiones es incomparable con no hacerlo. Pues creo que las barreras que encuentran las mujeres pueden ser algo similar a este caso, aunque imagino que dependerá mucho del contexto y de la situación.
11. ¿Qué papel deben jugar las sociedades musicales en la educación en igualdad, especialmente entre los más jóvenes?
Las sociedades musicales son espacio de socialización interclasistas, intergeneracional y diverso. Formar parte de una sociedad musical implica compromiso, dedicación, sacrificio, exigencia, altruismo y participación en labores comunes y colectivas. Creo que son esenciales en la articulación social valenciana. De hecho, el tejido asociativo musical del País Valencià es único en España. Formamos músicos excelentes que acaban siendo profesionales de las primeras orquestas y bandas a nivel mundial y somos también cantera de excelentes músicos amateurs que viven su vida con y para la música y los lazos afectivos que ahí nacen y se nutren.

12. ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a las niñas que hoy empiezan en la escuela de música y sueñan con llegar lejos?
Que sueñen grande porque lo pueden conseguir. Que imaginar es el primer paso, la semilla, para llevar a término grandes proyectos. Que imaginen, sueñen y deseen sin límites que estos ya vendrán solos.
13. Has publicado el libro “El arte de imaginar”. ¿Cómo nació este proyecto y qué te impulsó a escribirlo?
Llevo pensando en utopías y pensamiento filosófico alternativo muchos años, más de una década. Surgió de que un editor catalán me escuchó en la sección de Lugares Utópicos que tenía en la SER y me propuso escribir un ensayo divulgativo. Hablé con Alberto Haller (Barlin Libros), que es del pueblo, sobre posibilidades y propuestas y decidimos lanzarnos juntos. Y de esa conversación nació “El arte de imaginar”.
14. ¿Encuentras paralelismos entre la creatividad musical y la creatividad literaria?
La creatividad es una forma de comunicarse con el mundo en el que vivimos. Es invención, es experimentación, es viaje y libertad. Si eso proyectado abstractamente toma forma musical o literaria, no es más que una decisión del creador y no es más que un código, como lo es la pintura o los videojuegos. Al final la creatividad es una forma de conectar y dar formas a ideas y sentimientos y es esa herramienta que nos permite crear y diseñar algo que no existe o no encontramos. Así que sí, veo paralelismos.
15. ¿Crees que la cultura —música, literatura, arte— puede ser una herramienta transformadora para promover la igualdad?
La palabra “cultura” tiene muchísimos significados y depende mucho de en qué contexto y quién la utilice lo hará en una dirección u otra. En el sentido que yo le doy sí, porque pienso la cultura como un espacio de intercambio, escucha y crítica con el estado de las cosas actual, que me parece radicalmente violento e injusto para muchas personas. Pero por sí misma, la cultura como tal puede resultar vacía, innecesaria o como una forma de propaganda del poder. La cultura no es o no es, se trata de qué hagas con ella.
16. ¿Qué proyectos, actividades o novedades tiene preparada la SUM del Puig para este año que te gustaría compartir?
El Juliol Musical de este año va a ser espectacular. Hasta ahí puedo leer.
17. ¿Qué objetivos te marcas como presidenta para los próximos años? ¿Qué te gustaría dejar como legado?
Me gustaría profesionalizar algunas partes de la gestión más ardua y desagradable de la SUMP para que no recaiga en el trabajo altruista y desinteresado del buen hacer de las personas que empujamos la junta directiva para hacerlo sostenible.
A nivel musical sé que tanto la coral, como la banda como la bandeta conseguirán vivir momentos musicales memorables porque están en muy buenas manos y viviendo momentos de eclosión y disfrute.
Desde el punto de vista de la gestión, que es donde tengo yo más el ojo, me gustaría que nos acostumbrásemos a trabajar por comisiones, de forma más horizontal, que la relación con el ayuntamiento (que es espléndida) se mantenga, que diferentes colectivos e instituciones del pueblo (las fallas, asociaciones…) vuelvan a sentir la SUMP como algo suyo, de su pueblo. Que el musical sea la casa de la música para todo el pueblo. Yo, como ves, también sueño grande.

18. ¿Qué mujeres han sido referentes para ti, tanto en la música como en tu vida personal?
En la música esta respuesta la tengo clarísima: Teresa Silla, Julia Ruiz, Pilar Fabado, Rosita Peris, Rosa Cotino, Olga Guillem… Todas las mujeres de la junta directiva que levantó, simbólica y literalmente el musical, y que estuvieron décadas trabajando en la sombra, vendiendo lotería, cocinando, limpiando y haciendo equipo con la junta… sin descanso. Son las mujeres que recuerdo en el público cuando yo era muy pequeña, cuando entré a la banda, que salen al balcón a aplaudirnos cuando pasa la banda por bajo de casa y a las que sigo buscando con la mirada en el público a cada concierto. Y ahí están, leales a lo que es suyo. Algunas siguen hoy en la coral y es un orgullo saberlas activas y comprometidas desde hace 40 años. Son referentes en trabajo, compromiso y amor a la música y el colectivo. Les debemos muchísimo más de lo que se lo agradecemos.
Hay un referente a medio camino entre musical y personal y es Teresa Sapiña, que tengo la suerte ahora mismo de que se haya dejado convencer y sea vicepresidenta primera. Siempre me he mirado en ella como espejo de lo aspiraba ser. Desde mi adolescencia. Es transparente, valiente y muy trabajadora. Marca el camino que ahora tenemos la suerte de hacer juntas.
A nivel personal mi madre y mis amigas. Son las redes de mujeres las que a mí me han rescatado de la tristeza y la decepción múltiples veces, dentro y fuera del musical. Muchas de ellas las conocí en la banda. Me enseñan, me corrigen y critican, me acompañan y me hacen reír mucho. Son referentes y salvadoras para mí, especialmente Mónica, Thais, Mossi, Almu, Inma, Cris y Claudia.
19. ¿Qué significa para ti el 8M y cómo lo vives a nivel personal y profesional?
Con bastante distancia porque no creo que haya mucho que celebrar. Celebrar que seguimos a años luz en posibilidades y acceso a igualdad de oportunidades no es lo que me pide el cuerpo. La brecha salarial, el techo de cristal, los micromachismos, el mansplaining que vivimos a diario no me animan a celebrar un día anualmente esa discriminación elegida y sistémica.
Aún así le acabo de confirmar a mi amiga Cristina que iremos a la manifestación. Iré y participaré porque me parece importante dar visibilidad a que hay mucho que cambiar y porque esa es mi lucha diaria pero no lo vivo desde la celebración sino desde la frustración en tiempos reaccionarios con los derechos de las mujeres y de las personas en general.
20. ¿Qué mensaje te gustaría enviar a la ciudadanía de El Puig en este 8M, especialmente en un año tan simbólico para la SUMP?
Que se acercan a la SUMP a disfrutar de la música. Que están pasando cosas nuevas y tenemos los oídos abiertos a propuestas y mejoras. La SUMP es de todas y entre todas la hemos de cuidar y proteger de los tiempos que vivimos y sus dinámicas.
Gracias a La Veu del Puig por su apoyo incondicional y por darnos siempre un espacio para explicarnos y compartirnos.
La igualdad avanza cuando la cultura se sostiene con compromiso, valentía y trabajo colectivo
La conversación con Berta del Río deja claro que la igualdad no avanza sola: necesita voces valientes, manos comprometidas y personas capaces de sostener proyectos colectivos con generosidad y visión. Su liderazgo al frente de la SUMP es un ejemplo de ello. No solo por lo que representa simbólicamente —una mujer joven presidiendo una entidad centenaria— sino por la forma en que lo ejerce: desde la escucha, la responsabilidad y el profundo amor por la música y por su pueblo.
Conviene recordar que la presidencia de la SUMP es un cargo completamente altruista, un trabajo inmenso que Berta asume sin recibir remuneración alguna. Lo hace por convicción, por compromiso y por la certeza de que la cultura es un bien común que hay que proteger. En un tiempo en el que el voluntariado cultural es cada vez más escaso, su dedicación merece un reconocimiento especial.
Su testimonio nos recuerda que queda mucho camino por recorrer. Que la igualdad real todavía tropieza con techos de cristal, inercias históricas y miradas que no siempre miden con la misma vara. Pero también demuestra que ese camino se hace más corto cuando existen mujeres como ella: mujeres que abren puertas, que generan referentes, que transforman espacios y que se atreven a imaginar un futuro más justo.
Desde La Veu del Puig queremos agradecerle sinceramente el tiempo que nos ha dedicado, la honestidad de sus palabras y la claridad con la que defiende la importancia de la cultura como herramienta de cohesión y de igualdad. Y queremos felicitar a toda la Societat Unió Musical del Puig por el trabajo que realizan día a día, por su valentía al seguir rompiendo barreras y por demostrar que la música, cuando se vive desde la comunidad, es también un acto de justicia social.
Que este 8M sirva para celebrar los avances, pero sobre todo para recordar que la igualdad se construye cada día. Y que, gracias a mujeres como Berta, ese camino es hoy un poco más luminoso


