El Puig C.E. firma una remontada épica ante el Xilxes C.F. y da un paso gigante hacia la salvación

LA VEU DEL PUIG

Abr 27, 2026 | Noticias

El Amateur A de El Puig C.E. logró este domingo una victoria tan sufrida como imprescindible en su lucha por evitar el descenso. El conjunto local se impuso por 2–1 al Xilxes C.F. en el campo de fútbol del Polideportivo Municipal La Pedrera, en un duelo directo correspondiente a la jornada 27 de la Segunda FFCV Grupo 2, donde cada punto pesa como una final.

El encuentro comenzó con un amateur A muy enchufado, intenso y decidido a imponer su ritmo. Sin embargo, tras un buen arranque, el equipo sufrió un bajón que permitió al Xilxes generar peligro constante a la espalda de la defensa local, fruto de los nervios y del temor a cometer errores en un choque de tanta trascendencia.

En una acción desafortunada entre el lateral izquierdo y el portero, ninguno logró despejar un balón dividido y el Xilxes aprovechó el desajuste para anotar el 0–1. Lejos de venirse abajo, El Puig reaccionó con carácter, apretó líneas y encontró el premio del empate antes del descanso gracias a una jugada ensayada culminada por Juanjo Matamoros, que firmó un gol de enorme importancia psicológica para el equipo.

Una segunda parte de orgullo, ajustes tácticos y un doblete decisivo

El paso por vestuarios sirvió para resetear ideas. El mensaje fue claro: “tenemos otra parte para hacerlo bien”. Y así fue. El Puig salió con energía renovada, aunque el Xilxes trató de imponer un fútbol incómodo para los locales.

Los cambios introducidos desde el banquillo reorganizaron al equipo y devolvieron el control del juego. La remontada llegó en una acción combinativa entre Sergi y Juanjo Matamoros, que este último culminó con calidad para firmar el 2–1 y su doblete personal, desatando la euforia en La Pedrera.

El tramo final del partido fue un ejercicio de resistencia. En una contra peligrosa del Xilxes, el central Dani Plantada realizó una falta táctica decisiva para evitar el mano a mano que habría supuesto el empate. La acción le costó la expulsión, pero salvó un gol cantado y permitió al equipo sostener el resultado.

Con un jugador menos, El Puig defendió con alma, orden y coraje durante quince minutos de máxima tensión, resistiendo cada ataque visitante y rozando incluso el tercer gol en alguna transición final. El pitido final certificó una victoria tan justa como merecida, que devuelve la esperanza y el impulso competitivo al equipo en el momento más crítico del curso.

El técnico, Manolo Marco, valoró el triunfo con satisfacción: “Hemos conseguido tres puntos vitales frente a un rival directo. El equipo, lejos de venirse abajo tras el gol, se ha levantado y ha demostrado carácter.”

También quiso destacar el trabajo colectivo: “Todos han competido de principio a fin. La remontada es fruto del esfuerzo del grupo.”

Y cerró con un mensaje para la afición y para sus jugadores: “Agradecemos a la gente que ha llenado La Pedrera. Su apoyo ha sido clave. Ahora toca mantener esta actitud en los tres partidos que quedan.”

Una victoria que reconstruye el ánimo, redefine el horizonte y devuelve al equipo el pulso competitivo

El triunfo ante el Xilxes no solo suma tres puntos: reordena el estado emocional del vestuario, devuelve la confianza perdida y demuestra que este equipo, cuando se mira a los ojos y decide competir, es capaz de sostener partidos que antes se le escapaban. La remontada, la resistencia con uno menos y la capacidad de sufrir juntos hablan de un grupo que ha entendido que la permanencia no se regala: se conquista en tardes como esta, donde cada balón dividido pesa como una temporada entera.

Esta victoria marca un antes y un después. No por el resultado, sino por lo que simboliza: la recuperación del orgullo, la sensación de que el equipo vuelve a reconocerse, de que la afición vuelve a creer y de que La Pedrera puede ser el punto de apoyo que impulse la salvación. El Puig deja de mirar hacia abajo con miedo y empieza a mirar hacia adelante con determinación.

Quedan solo tres jornadas, tres capítulos donde cada detalle contará y donde la mentalidad será tan importante como el juego. El próximo examen, el 9 de mayo frente al CD Segorbe, quinto clasificado, exigirá una versión aún más sólida, más madura y más valiente. Pero esta vez, el equipo llega con algo que no siempre tuvo: convicción.

Porque esta victoria no es un alivio pasajero. Es un mensaje. Es un punto de inflexión. Es la prueba de que El Puig sigue vivo, sigue creyendo y sigue dispuesto a luchar hasta el último minuto por escribir su propia salvación.

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