Massalfassar se convirtió este domingo en el epicentro de la fiesta por la lengua con la celebración de las Trobades d’Escola Valenciana de l’Horta Nord, una jornada que reunió a cientos de familias, docentes y alumnos en defensa del valenciano y del modelo educativo que lo impulsa. El Puig volvió a estar presente con fuerza gracias a la participación activa de sus dos centros educativos, el CEIP Guillem d’Entença y el CEIP Pare Jofré, que llenaron de energía, creatividad y compromiso todas las actividades y talleres programados.

Desde primera hora, las comunidades educativas del municipio disfrutaron de un ambiente festivo y reivindicativo, compartiendo espacio con escuelas de toda la comarca en una jornada que combina convivencia, cultura y defensa de la lengua. Talleres, actuaciones, juegos y propuestas creativas dieron forma a un encuentro que, año tras año, refuerza el papel del valenciano como lengua viva, útil y profundamente arraigada en la sociedad.

El alcalde de El Puig, Marc Oriola, y la concejala de Educación, Tonica Martí, acompañaron al alumnado, profesorado y familias durante la jornada, mostrando el apoyo institucional a una iniciativa que se ha consolidado como símbolo de cohesión e identidad en la comarca. Desde el Ayuntamiento se quiso agradecer públicamente la implicación de todas las personas que hacen posible que el valenciano continúe presente en las aulas y en las calles del municipio, destacando el papel esencial de las escuelas en la transmisión de valores, cultura y arraigo.

Les Trobades, que un año más registraron una participación masiva, son mucho más que una fiesta: representan un espacio de reivindicación, de defensa del plurilingüismo y de celebración de la diversidad educativa. Para El Puig, la presencia de sus centros es una muestra clara del compromiso del municipio con una educación abierta, inclusiva y conectada con el territorio.

El Puig: compromiso vivo con la lengua, nuestra escuela y su futuro
La participación de El Puig en las Trobades d’Escola Valenciana vuelve a demostrar que nuestra lengua no es solo un vehículo de comunicación: es un legado vivo, un patrimonio emocional y cultural que nos define como pueblo y que nos conecta con quienes fuimos, con quienes somos y con quienes seremos. Lo que este domingo se vivió en Massalfassar fue mucho más que una fiesta escolar: fue una declaración colectiva de estima, de orgullo y de responsabilidad compartida.
Porque el valenciano no se mantiene solo; se mantiene en cada aula donde un maestro lo enseña con pasión, en cada familia que lo transmite con naturalidad, en cada niño y niña que lo incorpora a su vida como parte de su identidad. Y es precisamente ahí donde reside la grandeza de las Trobades: en recordar que la lengua continúa viva cuando la vivimos, cuando la hablamos, cuando la celebramos y cuando la defendemos.
El Puig lo tiene claro. Somos un municipio que ama sus raíces, que reconoce en su cultura un pilar irrenunciable y que entiende que la educación es el espacio donde se siembra el futuro. Por eso, la presencia del CEIP Guillem d’Entença y del CEIP Pare Jofré no es solo participación: es compromiso. Es la voluntad firme de que el valenciano siga resonando en los patios, en los pasillos, en las aulas y en las calles. Es la convicción de que fomentar su uso es garantizar que nuestra identidad continúe fuerte, orgullosa y plenamente viva.
Lo vivido en Massalfassar es un recordatorio de que la lengua no se hereda: se cultiva. Y El Puig, un año más, demuestra que está dispuesto a seguir cultivándola con dedicación, con estima y con la certeza de que en ella late la esencia de todo un pueblo.
Porque nuestra lengua es cultura, es memoria, es comunidad. Y mientras siga viva en nuestras escuelas, seguirá viva en nuestro futuro.

