El Club de Pilota de El Puig firmó una sobresaliente 6.ª jornada del Autonómico de Frontón Valenciano, con un derbi de alto nivel entre sus equipos A y B y una victoria contundente del conjunto C en su visita a Muro de Alcoy. Dos partidos, dos lecturas distintas y un mismo denominador común: el oficio, la solidez y la identidad competitiva del BValve El Puig.
Derbi local: BValve El Puig A vs BValve El Puig B (23-41)
La jornada arrancó con un derbi intenso entre BValve El Puig A y BValve El Puig B, una partida que tuvo dueño desde el primer peloteo: el equipo azul formado por Alejandro y Genovés II.
BValve El Puig A impuso un ritmo altísimo, llevando el peso del juego de principio a fin. Genovés II, perfectamente compenetrado con Alejandro, firmó una actuación brillante: apretó la pelota con intención, buscó el bote para impedir la volea de Jorge y dejó varios rebotes de enorme mérito. Su lectura del espacio y su capacidad para incomodar al rival fueron determinantes.

Alejandro completó una de sus mejores actuaciones de la temporada. Apretó cada pelota con potencia, firmó un 15 espectacular por delante y mantuvo un nivel de precisión que terminó por desbordar al equipo contrario. Su dominio del rebote y su capacidad para rematar cuando tocaba marcaron la diferencia.
En el BValve El Puig B, Jorge trató de responder con valentía, conectando alguna volea de calidad, pero la superioridad de BValve El Puig A fue evidente. El derbi dejó una imagen clara: BValve El Puig A atraviesa un momento de forma excepcional y se llevó la partida 41-23.
BValve El Puig C vs Muro de Alcoy: victoria sólida en un frontón lento (41–15)
La segunda partida llevó al BValve El Puig C hasta Muro de Alcoy, donde se encontraron con un frontón descubierto, de piso lento y muy distinto al habitual de El Puig. Ese detalle fue decisivo: la pelota botaba poco, se quedaba más y favorecía el juego por abajo y a dos manos del conjunto visitante.
BValve El Puig C supo adaptarse desde el primer instante. Salva Bosch, veterano del equipo, tiró de oficio, controló el ritmo y aprovechó cada pelota plantada para imponer su experiencia. A su lado, su sobrino Albert Bosch, actuando de delantero, completó una actuación muy seria: sacó con solvencia, se movió con agilidad, colocó la pelota con inteligencia a la izquierda y evitó que los rivales encontraran opciones de 15.

El conjunto de Muro de Alcoy, más habituado a modalidades como el raspall o la perxa, sufrió para mantener el peloteo y no pudo contrarrestar la especialización de El Puig en frontón. La diferencia técnica y táctica se hizo evidente con el paso de los minutos.
El marcador final, 41–15, resume una partida cómoda, disputada en un ambiente deportivo y cordial, bajo un sol agradable y con un ritmo que no llegó a los 40 minutos.
La pilota que une generaciones: un legado que va más allá del deporte
Más allá de los resultados, la jornada dejó una imagen que trasciende lo puramente competitivo: Salva Bosch y Albert Bosch, tío y sobrino, compartiendo frontón, esfuerzo y camiseta. Dos generaciones unidas por la misma pasión, por un mismo bote, por una misma pelota. Una escena que recuerda que la pilota, en El Puig, no es solo un deporte: es una herencia que se transmite, un vínculo familiar, un lenguaje compartido que pasa de mano en mano y de corazón en corazón.
Desde este periódico digital queremos poner en valor ese legado. El oficio de Salva, la frescura de Albert y la complicidad entre ambos hablan de un club que no solo compite: forma, educa y mantiene viva una tradición que es parte esencial de nuestra identidad.
El Puig avanza con paso firme en el Autonómico, pero lo hace, sobre todo, con algo que no se entrena y no se compra: una cultura deportiva que se hereda. Mientras haya familias que compartan la pilota como ellos, este deporte seguirá siendo mucho más que un juego. Será memoria, será futuro, será comunidad.

