La comunidad educativa de El Puig ha vuelto a tomar las calles esta tarde en una marcha multitudinaria que ha recorrido el municipio para reivindicar una educación pública de calidad. La movilización, que ha reunido a más de 70 personas pese al intenso calor, ha comenzado en la Plaça de la Conserveta, donde se han concentrado familias, alumnado y profesorado de los tres centros educativos públicos del municipio: CEIP Pare Jofré, CEIP Guillem d’Entença y IES El Puig.
Desde allí, la marcha ha avanzado por varias calles del casco urbano entre pancartas, pitos y consignas en defensa de la escuela pública. El ambiente ha sido reivindicativo, pero también festivo, con una participación diversa que ha puesto de manifiesto la implicación de toda la comunidad educativa.

Además de reclamar una educación pública fuerte, los centros han querido visibilizar problemas que también afectan al municipio, en línea con las reivindicaciones que se están dando en otros puntos de la Comunitat Valenciana. Entre ellas, la preocupación por aulas cada vez más masificadas, con ratios que dificultan la atención individualizada; la falta de recursos de apoyo, especialmente para alumnado con necesidades específicas; y los retrasos en la cobertura de bajas, que en ocasiones dejan a los centros sin profesorado suficiente durante días.
A estas demandas se suma una de las más urgentes: las altas temperaturas en las aulas, que cada año provocan episodios de mareos y golpes de calor entre el alumnado debido a la falta de climatización adecuada. Las familias y el profesorado coinciden en que “no se puede aprender a más de 30 grados” y reclaman un plan real y efectivo para garantizar condiciones térmicas dignas.
La marcha ha culminado en la Plaça de l’Ajuntament, donde el alcalde, Marc Oriola, ha leído un manifiesto en el que ha subrayado la importancia de garantizar recursos, estabilidad y condiciones dignas en los centros públicos.
Mientras tanto, los más pequeños han disfrutado de talleres de acuarelas, arena y actividades lúdicas, convirtiendo la plaza en un espacio de convivencia familiar que ha reforzado el carácter comunitario de la jornada.
La educación pública es la llave que abre la igualdad de oportunidades y el futuro de los más pequeños
La marcha de esta tarde en El Puig ha dejado una imagen clara y poderosa: cuando una comunidad se une para defender su escuela pública, está defendiendo mucho más que un modelo educativo. Está defendiendo la igualdad de oportunidades, la cohesión social y el derecho de cada niño y niña a crecer en un entorno donde su origen no determine su destino.
Una educación pública fuerte no es solo un espacio donde se enseñan contenidos; es el lugar donde se corrigen desigualdades, donde se acompaña a quienes más lo necesitan y donde se siembran las oportunidades que marcarán la vida adulta de los más pequeños. Es la herramienta que permite que cada alumno —sea cual sea su punto de partida— pueda construir un proyecto de vida digno, libre y lleno de posibilidades.
Por eso, la movilización de hoy no ha sido únicamente un recorrido entre plazas: ha sido una declaración de principios. Una afirmación colectiva de que El Puig no está dispuesto a renunciar al futuro de sus hijos e hijas, ni a permitir que la educación pública se debilite por falta de recursos, masificación, desatención institucional o aulas que se convierten en hornos cada primavera.
La comunidad educativa ha hablado con claridad. Y su mensaje —sereno, firme y profundamente humano— es imposible de ignorar.

