El Puig puso este sábado punto final a dos fines de semana intensos de bous al carrer organizados por la Comissió Taurina Els Puxeros, celebrados los días 6 y 13 de junio. La respuesta del público fue masiva: cadafales llenos, balcones repletos y un ambiente festivo que confirmó, una vez más, que la tradición taurina sigue siendo uno de los pilares culturales del municipio.
6 de junio: dos cerriles de nivel y una tarde de emoción continua
El primer sábado, a las 18.00 horas, saltaron a la arena los dos toros cerriles seleccionados para abrir los festejos. Ambos animales ofrecieron una actuación seria, cómoda y muy completa, con arrancadas limpias y recortes ajustados que hicieron disfrutar a los aficionados desde el primer minuto.

El primero en salir fue Aromoso, de la ganadería Domínguez Camacho, número 24 y guarismo 2, un toro que mostró una embestida franca y un comportamiento muy cómodo en la arena. A continuación lo hizo Barbuquillo, de la ganadería Gerardo Ortega, número 10 y guarismo 2, un animal de presencia seria y juego constante que mantuvo la emoción en cada arrancada.
Sobre las 19.00 horas, ambos toros fueron guardados para reservarlos de cara a la noche, una decisión que permitió mantener su frescura y garantizar un mejor juego en la embolada.
Después, las vacas de El Saliner recorrieron todo el trazado con movilidad, chispa y momentos de riesgo que levantaron al público de los cadafales. La afición respondió con entusiasmo, llenando cada rincón del recorrido.

Ya de madrugada, alrededor de las 00.00 horas, se emboló el toro de Gerardo Ortega, que completó unos 40 minutos de gran nivel, con arrancadas francas, varios recortes de mérito y una respuesta muy positiva del público.
La noche terminó antes de lo previsto: al embolar el toro de Domínguez Camacho, se observó que el animal cojeaba y la comisión decidió guardarlo inmediatamente para preservar su bienestar, una decisión responsable y aplaudida por los aficionados.

13 de junio: un capón extraordinario y vacas de Hermanos Monferrer
El segundo fin de semana mantuvo el nivel. El sábado 13 de junio se exhibió un toro capón extraordinario, muy bien presentado y con una actuación destacada, acompañado por vacas de la ganadería Hermanos Monferrer, que ofrecieron movilidad, entrega y momentos de emoción en todo el recorrido.
Ya por la noche, el primer toro embolado tuvo que ser guardado pronto, pero la comisión reaccionó con rapidez y se emboló un segundo animal que puso el broche final a dos fines de semana intensos, seguros y muy disfrutados por la afición.

Una comisión que hace pueblo, memoria y futuro
Dos fines de semana después, cuando el último toro ya descansa y las calles vuelven a su ritmo habitual, queda algo más que el eco de las arrancadas y los aplausos: queda la certeza de que La Comissió Taurina Els Puxeros ha vuelto a demostrar por qué es uno de los grandes motores festivos de El Puig.
Su trabajo —constante, silencioso, exigente— sostiene una tradición que no se improvisa: se cuida, se respeta y se transmite de generación en generación. Els Puxeros han firmado unos festejos ejemplares, seguros, multitudinarios y llenos de emoción. Han sabido seleccionar, coordinar, organizar y responder con responsabilidad cuando el bienestar del animal lo exigía. Han llenado las calles de vida, han unido a vecinos y visitantes y han recordado que el bou al carrer es, ante todo, cultura, identidad y memoria compartida.
Enhorabuena a Els Puxeros por su entrega, por su compromiso y por mantener vivas nuestras tradiciones con la dignidad y el orgullo que merecen. El Puig ya mira a agosto, a Sant Roc, a un mes repleto de bous al carrer. Y lo hace con la tranquilidad de saber que, mientras exista una comisión como esta, la fiesta seguirá latiendo con fuerza en el corazón del pueblo.

