El Club Karate El Puig ha puesto fin a la temporada con un balance sobresaliente que confirma el crecimiento deportivo y formativo de la entidad. La escuela, que retomará su actividad en septiembre, concluye el curso con un logro colectivo excepcional: todos los alumnos han aprobado su examen de cinturón, un hito que refleja el trabajo constante, la disciplina y la evolución técnica demostrada durante los últimos meses.

El cierre de temporada llega acompañado de una destacada participación en el Memorial Ángel Martínez Duato, donde los jóvenes karatekas del club volvieron a demostrar su nivel competitivo. En este campeonato, Víctor Arjona Peris brilló con luz propia al conseguir el tercer puesto en Katas en la categoría de 8-9 años y proclamarse campeón en combate, consolidándose como una de las promesas más firmes de la escuela.
También sobresalió la actuación de Lucas Losada, que obtuvo un meritorio quinto puesto en Katas en la misma categoría. Aunque se quedó a las puertas de la medalla, su desempeño fue reconocido por el equipo técnico por la calidad de su ejecución y su progresión a lo largo de la temporada.

El club también tuvo presencia en el ámbito arbitral. Raúl Francés, uno de los responsables del Club Karate El Puig, ejerció como árbitro central en las categorías infantiles, reforzando la implicación de la entidad tanto en la competición como en la organización del evento.
Francés destaca el valor del trabajo realizado durante todo el año y el espíritu del club: “Cerramos la temporada con un orgullo enorme. Los niños han aprobado sus exámenes, han competido con ilusión y han demostrado que el esfuerzo diario tiene recompensa. El Memorial Ángel Martínez Duato ha sido un ejemplo de ello y nos vamos de vacaciones con la sensación de haber crecido como club y como familia deportiva”.
El karate como camino y una invitación a las nuevas generaciones
El Club Karate El Puig concluye la temporada demostrando que el karate es mucho más que técnica, medallas o exámenes: es disciplina, respeto, constancia y una forma de crecer en comunidad. Cada alumno que ha aprobado su cinturón, cada competidor que ha subido al tatami y cada familia que ha acompañado el proceso confirma que este deporte sigue siendo una escuela de vida.
Por eso, el club lanza un mensaje claro a los jóvenes del municipio: el tatami está abierto para todos. No importa la edad, la experiencia o el punto de partida; lo que importa es la ilusión por aprender y las ganas de formar parte de un grupo que acompaña, enseña y transforma. El karate ofrece un espacio seguro donde descubrir capacidades, superar límites y construir valores que acompañarán para siempre.
En septiembre, el club volverá a abrir sus puertas con energía renovada y el deseo de ver nuevas caras dispuestas a dar su primer paso. Porque en El Puig, el karate no solo forma deportistas: forma personas fuertes, comprometidas y preparadas para afrontar cualquier reto.

