Doña Manteca hace vibrar la Cartoixa d’Ara Christi en la segunda noche del Juliol Musical

LA VEU DEL PUIG

Jul 23, 2026 | Noticias

La Cartoixa d’Ara Christi volvió a llenarse este miércoles por la noche para acoger la segunda jornada del Juliol Musical de El Puig, un ciclo que este año celebra su XXVI edición y que está demostrando, concierto tras concierto, una capacidad extraordinaria para movilizar público y consolidarse como uno de los grandes referentes culturales del verano valenciano.

Tras la apertura del martes con Rocío Segura y sus 30 años de cante, la velada de ayer estuvo protagonizada por Doña Manteca, que convirtió el recinto histórico en un escenario vibrante, lleno de ritmo, color y una energía contagiosa. Su propuesta, un viaje sonoro por el bolero, el son y el pop latino, encajó a la perfección con la atmósfera de la Cartoixa, creando una experiencia musical que atrapó al público desde el primer acorde.

La formación ofreció un directo impecable, con voces cálidas, arreglos cuidados y una puesta en escena que supo aprovechar la magia del entorno. El público respondió con entusiasmo en cada tema, generando una conexión constante que hizo de la noche un auténtico espectáculo. De nuevo, aforo completo, confirmando el éxito rotundo de esta edición del Juliol Musical.

El servicio especial de autobuses habilitado por el Ayuntamiento volvió a ser fundamental para facilitar el desplazamiento de los vecinos hasta la Cartoixa. Los trayectos continuos antes y después del concierto permitieron una llegada ordenada y un regreso cómodo, reforzando la accesibilidad del festival y su carácter comunitario.

La programación continúa esta noche en el Monasterio de El Puig, donde Abril presentará Interludi en un escenario que promete una velada íntima y envolvente. El ciclo seguirá hasta el sábado con Jofré Bardagí interpretando Serrat y con el cierre de Spanish Brass junto a la Unió Musical Santa Maria del Puig.

Juliol Musical: cultura que se conquista en comunidad

La segunda noche del Juliol Musical dejó una sensación colectiva de pertenencia. La Cartoixa d’Ara Christi, iluminada en tonos cálidos y envuelta en esa mezcla de historia y modernidad que solo ella puede ofrecer, volvió a convertirse en un punto de encuentro donde la música no es un espectáculo, sino un lenguaje compartido. Las familias que llegaron en autobús, los vecinos que repiten cada año, los jóvenes que descubren el ciclo por primera vez… todos formaron parte de una misma escena, de un mismo latido cultural.

El festival, que ya suma más de un cuarto de siglo, ha alcanzado una madurez que se nota en cada detalle: en la organización, en la calidad de los artistas, en la manera en que el público llena los espacios sin prisa, con respeto, con ganas de escuchar. No es casualidad que el aforo vuelva a completarse noche tras noche. Es la consecuencia natural de un proyecto cultural que ha sabido crecer sin perder su esencia: la proximidad, la identidad y la capacidad de emocionar.

Esta noche, el Juliol Musical se traslada al Monasterio de El Puig, donde la música volverá a dialogar con la piedra, con la historia y con ese silencio que solo se rompe cuando empieza el primer acorde. Y mañana, y pasado, y hasta el sábado, el ciclo seguirá construyendo ese puente entre tradición y contemporaneidad que lo convierte en uno de los grandes referentes del verano cultural valenciano.

El festival avanza, la música continúa y el público responde. El Juliol Musical no es solo un programa: es una forma de estar juntos.

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