La crisis de la recogida de residuos en El Puig de Santa Maria ha alcanzado este verano una dimensión inédita. En el núcleo urbano y en la playa, los vecinos conviven desde hace semanas con contenedores desbordados, bolsas acumuladas en el suelo, suciedad en las zonas de depósito y olores intensos que se agravan con las altas temperaturas. La situación se ha vuelto especialmente crítica durante las fiestas patronales, cuando la generación de residuos aumenta y el servicio, lejos de reforzarse, ha mostrado su mayor debilidad.
“Cada mañana salgo de casa y lo primero que veo es basura por el suelo. No es normal que tengamos que vivir así”, lamenta un vecino del carrer Les Malves. En la playa, donde la población se multiplica en verano, la indignación es aún mayor: “Los contenedores están rotos, sucios y siempre llenos. Da vergüenza que esta sea la imagen de la zona turística”.

A esta problemática general se suman puntos especialmente sensibles del municipio, como el Carrer Castelló, una de las calles más transitadas de El Puig. Los contenedores situados junto al supermercado Consum y a las puertas del centro de salud dejan la vía sucia, ennegrecida y con olores persistentes, afectando a cientos de personas que pasan diariamente por la zona. Los protectores de madera, que durante años habían disimulado la presencia de los contenedores y mejorado la estética urbana, han sido arrancados, ya que han quedado inservibles con el nuevo sistema de recogida. El resultado es una calle expuesta, deteriorada y con una higiene claramente insuficiente para un entorno que concentra comercios, servicios sanitarios y tránsito constante de vecinos.
La problemática se arrastra desde que la nueva concesionaria, Tetma, comenzó a retirar los contenedores antiguos e instalar los nuevos a principios de 2024. El proceso dejó zonas enteras sin unidades suficientes, especialmente sin contenedores amarillos en el casco histórico, obligando a muchos vecinos —entre ellos personas mayores— a caminar varias calles para poder reciclar. El cambio de sistema de recogida, que carga los contenedores directamente con el camión, dejó inservibles los protectores de madera que durante años habían contribuido a mejorar la estética urbana, provocando un deterioro evidente del entorno.
Ante la falta de respuesta municipal, algunos vecinos se han movilizado y han presentado quejas formales tanto a través de la sede electrónica del Ayuntamiento de El Puig como mediante la plataforma telemática de la Mancomunitat de l’Horta Nord, con el objetivo de dejar constancia de las incidencias y exigir una solución urgente.

El empeoramiento del servicio tras la sentencia del TSJ de la Comunidad Valenciana
La situación se agravó cuando el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) anuló el contrato vigente al detectar incumplimientos objetivos en la oferta de Tetma. El tribunal concluyó que la empresa no presentó el Plan de Seguimiento y Mejora de la Calidad, obligatorio según el pliego técnico, y también incumplió la entrega de documentación en formato Excel. La sentencia, firme y sin posibilidad de recurso, obligó a adjudicar el servicio a la segunda clasificada, SAV – Agricultores de la Vega, en un plazo máximo de dos meses.
Desde entonces, el servicio en El Puig se ha resentido aún más. La frecuencia de recogida ha disminuido, los contenedores permanecen llenos hasta el mediodía y las incidencias se han multiplicado. “Hay días que la basura no se recoge hasta bien entrada la mañana. El olor es insoportable y se mete en las casas”, denuncia un vecino.
El deterioro coincide con el periodo de mayor demanda del año, lo que ha provocado un colapso visible en las calles del municipio.

Otros municipios han adoptado medidas mientras El Puig sigue sin actuar
La crisis del servicio mancomunado ha llevado a varios ayuntamientos de l’Horta Nord a tomar medidas por su cuenta ante la falta de respuesta de la empresa y la Mancomunidad.
En La Pobla de Farnals, el alcalde Enric Palanca ha adquirido contenedores con fondos propios y ha contratado servicios de emergencia para recolocar residuos acumulados y reforzar la limpieza.
En Puçol, la alcaldesa Paz Carceller ha movilizado a la brigada municipal para retirar voluminosos y evitar acumulaciones prolongadas.
En Albalat dels Sorells, el alcalde Nicolau Claramunt ha trasladado todas las incidencias a la Mancomunitat para exigir el cumplimiento del contrato.
En Albuixech, el Ayuntamiento ha presentado una queja formal por contenedores desbordados, recipientes rotos y basura acumulada durante días, especialmente en el polígono industrial.
Mientras tanto, en El Puig de Santa Maria, el Ayuntamiento no ha anunciado ninguna medida para intentar reconducir la situación. No se han repuesto contenedores, no se ha reforzado la limpieza en las zonas más afectadas y tampoco se han limpiado los contenedores con agua a presión, una práctica habitual en otros municipios durante los meses de verano. Tampoco consta que el consistorio haya presentado ninguna queja formal ante la Mancomunitat, ni que haya comunicado actuación alguna destinada a paliar los problemas que sufren los vecinos, que continúan enfrentándose a un servicio claramente insuficiente.

El Puig necesita una reacción inmediata para proteger la salud pública y recuperar la normalidad
La situación que atraviesa El Puig de Santa Maria exige una intervención urgente. La acumulación prolongada de residuos, la presencia constante de bolsas fuera de los contenedores y los olores intensificados por el calor no solo deterioran la imagen del municipio, sino que comprometen directamente la salud pública. La exposición continuada a focos de basura incrementa el riesgo de plagas, favorece la proliferación de insectos y roedores y genera un entorno insalubre que afecta especialmente a personas mayores, familias con niños y vecinos que viven junto a los puntos de recogida.
Mientras otros municipios de la comarca han entendido la gravedad del problema y han actuado con rapidez para paliar las deficiencias del servicio, El Puig continúa sin anunciar ninguna actuación ni presentar quejas formales ante la Mancomunitat. La ausencia de decisiones municipales prolonga un escenario que se agrava cada día.
La situación contrasta profundamente con la imagen de municipio turístico de excelencia que El Puig quiere transmitir a quienes lo visitan. La playa, el patrimonio histórico y la oferta cultural requieren un entorno limpio, cuidado y saludable para mantener su atractivo. Sin embargo, la acumulación de residuos y la falta de medidas municipales proyectan una imagen opuesta a la que se pretende ofrecer en temporada alta.
El municipio no puede permitirse seguir inmóvil mientras la basura se acumula, los olores se intensifican y la salud pública se ve comprometida. Urge adoptar medidas, urge reaccionar y urge devolver a los vecinos —y a quienes visitan El Puig— el servicio digno que merecen.

