El Puig ha vivido esta pasada madrugada una de las noches más cálidas de su historia reciente. A las 00:00 horas, el municipio registraba 33 grados, una cifra excepcional para esas horas y que confirma la magnitud del episodio de calor que ha afectado a toda la franja litoral.
El viento de poniente sopló de manera constante durante toda la jornada, recalentando el aire y evitando que la temperatura descendiera al llegar la noche. La persistencia de este flujo cálido procedente del interior mantuvo la atmósfera extremadamente seca y templada, provocando una madrugada con valores impropios de estas horas.
La humedad se mantuvo relativamente baja, lo que evitó la sensación de bochorno extremo habitual en noches de calor intenso. Aun así, el ambiente fue sofocante, con una atmósfera seca y cálida que dificultó el descanso en buena parte del municipio. La sensación térmica fue menos pegajosa, pero igualmente intensa debido al aire recalentado.

Este último episodio de calor ha sido la guinda al pastel de un verano especialmente duro, marcado por olas de calor frecuentes, humedad elevada y una sensación de bochorno constante que ha acompañado a los vecinos durante semanas. La combinación de noches tórridas y días de temperaturas extremas ha convertido el verano en uno de los más exigentes de los últimos años.
El municipio encara ahora una jornada marcada por el calor extremo, con previsiones que apuntan a que este jueves se alcanzarán 38 grados durante la tarde. La atmósfera se mantendrá muy activa y con un notable riesgo meteorológico.
La Agencia Estatal de Meteorología ha activado para este jueves la alerta naranja por tormentas, un aviso que incluye la posibilidad de granizo y rachas de viento fuertes. La combinación de calor extremo e inestabilidad atmosférica podría generar episodios convectivos de intensidad considerable, por lo que se recomienda seguir las indicaciones oficiales y extremar la precaución.
Una madrugada para la historia y un jueves de riesgo
La noche vivida en El Puig quedará registrada como una de las más cálidas de su historia reciente, un episodio que evidencia la fuerza del poniente y la intensidad de un verano que ha sido excepcionalmente cálido. El municipio afronta ahora un jueves que exige máxima atención, con calor extremo y riesgo meteorológico que obligan a mantenerse informado y actuar con prudencia.
El Puig amanece tras una noche histórica y se prepara para un jueves marcado por el calor y la alerta naranja.

