Cuando faltan escasas horas para que El Puig de Santa Maria inaugure oficialmente sus fiestas patronales en honor a la Mare de Déu del Puig, el municipio vive ese ambiente previo tan característico de los días grandes: las calles empiezan a engalanarse, los preparativos se aceleran, el Monasterio se dispone para honrar a la patrona y los vecinos ultiman detalles con una mezcla de ilusión y responsabilidad.
En ese clima de expectación, las Camareras y Clavarios 2026 afrontan el inicio de las fiestas con nervios, orgullo y una profunda devoción. Han dedicado un año entero de trabajo a preparar cada acto junto al Ayuntamiento, a coordinar reuniones, a cuidar los espacios y a mantener viva una tradición que forma parte de la identidad del pueblo. Ahora, justo antes de que suenen las primeras salves, comparten con La Veu del Puig cómo han vivido este camino, qué representa para ellos la Mare de Déu y cómo se construye, desde dentro, una fiesta que es memoria, sentimiento y comunidad.
1. ¿Qué os motivó a asumir el papel de camareras o clavarios este año?
El deseo de honrar a nuestra patrona, la Mare de Déu del Puig. Continuar con un legado arraigado en el hogar. Para muchos es un orgullo ocupar el mismo cargo que antes tuvieron sus padres, abuelos o hermanos. Muchas ganas de trabajar activamente por nuestro pueblo, asegurando que las fiestas y los actos salgan adelante y que todos los vecinos disfruten.

2. ¿Qué significa para vosotros la Mare de Déu del Puig a nivel personal y espiritual?
La Mare de Déu del Puig, para nosotros, es mucho más que una creencia. Es fervor, es sentimiento, es una presencia que nos acompaña siempre.
Es algo que hemos vivido y seguimos viviendo en nuestros hogares; algo que hemos aprendido de nuestros abuelos, de nuestros padres, de quienes nos precedieron. Una herencia emocional de valor incalculable que pasa de generación en generación y que forma parte de quienes somos.
A nivel espiritual, es también un reencuentro con todo lo que somos, con quienes nos rodean y con quienes ya no están. A sus pies hemos compartido momentos de inmensa alegría y también otros más difíciles. Y, de una manera u otra, siempre hemos encontrado consuelo, refugio y esa sensación de no estar solos.
Porque en su mirada hemos sentido muchas veces ese abrazo reconfortante que no necesita palabras. Un abrazo que nos devuelve la calma, que nos acerca a nuestras raíces y que nos recuerda que, pase lo que pase, siempre hay un lugar al que volver.
La Mare de Déu del Puig forma parte de nuestra historia, de nuestra familia y de nuestra manera de sentir. Es memoria, es fe, es tradición y, sobre todo, es un sentimiento que llevamos dentro y que queremos seguir transmitiendo a quienes vengan detrás.
3. ¿Cómo se vive desde dentro la preparación de las fiestas patronales?
Ser Camarera y Clavario de la Mare de Déu del Puig es vivir las fiestas dos veces.
Desde fuera todo parece concentrarse en una semana de septiembre: la misa, la procesión… pero desde dentro llevamos todo el año preparándolo. Es un grupo de WhatsApp que no descansa, reuniones con la Cofradía, el Monasterio y el Ayuntamiento; tardes preparando los actos: la ofrenda, la procesión, haciendo lotería…
Hay nervios, discusiones tontas y muchas risas. Hay momentos de decir “Madre mía, ¿dónde nos hemos metido?” y momentos de piel de gallina, como cuando entras al Monasterio a ver a la Mare de Déu y piensas que este año eres tú quien la honra, o cuando ves las calles engalanadas y sabes que una parte la has hecho tú.
Lo que más nos llevamos es la hermandad. Al principio éramos vecinos, amigos; ahora somos familia. Y cuando por fin llega septiembre, suenan las campanas a volteo general, sale la Patrona en procesión y ves a tu pueblo emocionado, a los mayores con lágrimas, a los niños mirando… entiendes que todo el cansancio ha valido la pena. Es orgullo puro de ser de El Puig. ¡Viva la Mare de Déu del Puig!
4. ¿Qué acto de las fiestas esperáis con mayor emoción?
Creemos que los actos que más emoción causan son la ofrenda y la primera procesión, porque son los que dan sentido a la fiesta y unen a todo el pueblo. Pero también tenemos mucha ilusión por la Entrada Mora, ya que al haberla visto en otros pueblos, creemos que será espectacular poder participar.

5. ¿Podéis contarnos algún momento especial o anécdota que hayáis vivido durante estos meses previos a la fiesta?
La verdad es que este año hemos vivido muchos momentos especiales.
Uno de los que más ilusión nos hizo fue la misa del acto de entrega de medallas, sobre todo porque participaron nuestros hijos. Verlos allí, formando parte de un momento tan importante, fue muy emocionante.
También recordamos con mucho cariño las cenas y reuniones para preparar los actos. Aquello que empezaba con un “lo organizamos rápido” acababa entre ideas, opiniones, alguna discusión y, sobre todo, muchas risas.
Y no podemos olvidar la limpieza semanal de la iglesia, una tarea sencilla pero hecha con mucho cariño.
Y, por supuesto, el viaje a Cocentaina para elegir la vestimenta de la Entrada Mora: pruebas de trajes, indecisiones… y muchas risas. Al final, más que el traje, nos quedamos con el día que pasamos juntos.
6. ¿Cuáles han sido los momentos más desafiantes durante la organización de las fiestas?
Para nosotros, uno de los momentos más desafiantes es cuando se acercan las fiestas y se acumula el trabajo. Son días intensos, en los que hay que coordinar detalles, preparativos, decoración e imprevistos.
Pero tenemos la suerte de ser un grupo muy unido. Cada uno aporta su granito de arena y siempre encontramos el mejor camino. Quizá no siempre pensamos igual, pero sabemos escucharnos, respetarnos y llegar a acuerdos.
Todo el esfuerzo vale la pena porque lo hacemos con estima y devoción por la Mare de Déu.
7. ¿Cómo ha respondido el pueblo de El Puig a vuestra labor este año?
La verdad es que no podemos estar más agradecidos con la respuesta del pueblo. Desde el primer momento se ha volcado con la fiesta, la tradición y la devoción por la Mare de Déu.
En cada acto hemos sentido el apoyo de la gente. Siempre hay alguien dispuesto a ayudar o a animarnos. Para nosotros es un orgullo ser clavarios este año, pero poder vivirlo así, junto al pueblo, lo hace aún más especial.

8. Este año se incorpora como novedad la Entrada Mora. ¿Cómo imagináis que la recibirá el pueblo?
La Entrada Mora es una novedad este año. Nosotros estamos muy ilusionados, ya que participamos en la filà, y esperamos que guste a todo el pueblo.
9. ¿Esperáis mantener la amistad y el vínculo creado una vez finalicen las fiestas?
Nuestro deseo es que así sea. Estamos convencidos de que esta fiesta nos ha unido de alguna forma para siempre y esperamos compartir más momentos juntos en el futuro.
10. ¿Qué mensaje os gustaría transmitir a quienes van a asumir este compromiso en los próximos años?
Para los festeros de los próximos años: que tengan la misma ilusión que nosotros y que disfruten todo el año de la fiesta. Todo es fiesta.
11. ¿Cómo os gustaría recordar estas fiestas una vez haya pasado todo? ¿Algún agradecimiento especial?
Nuestro anhelo es recordar con cariño y emoción todas las vivencias que esta fiesta nos va a permitir tener: la preparación, los actos y los sentimientos personales que cada uno guardará.
No podemos hacer un agradecimiento especial, porque creemos que cada persona que nos ha ayudado lo ha hecho en la medida que ha podido y sin dejar a nadie atrás. Para todos ellos va nuestro agradecimiento más sincero.

Un agradecimiento sincero en la antesala de unas fiestas que el pueblo vivirá a vuestro lado
En estos días previos, marcados por preparativos, reuniones y una agenda intensa, queremos agradecer de manera especial a las Camareras y Clavarios de la Mare de Déu del Puig 2026 la atención y la disponibilidad que nos han brindado. Nos han recibido en medio de un ritmo acelerado, demostrando serenidad, compromiso y una dedicación constante.
El pueblo de El Puig les acompañará en cada acto: en la ofrenda, en las procesiones, en la Entrada Mora, en las salves y en todos esos momentos que dan sentido a la fiesta. Porque su labor no se vive en solitario; se vive arropada por una comunidad que reconoce el esfuerzo de todo un año y que comparte con ellos la responsabilidad y la ilusión de estos días.
Les deseamos que disfruten de las fiestas con la misma energía con la que las han preparado. Que cada gesto del pueblo les devuelva el trabajo realizado, que cada acto les permita sentir el orgullo de representar a la Mare de Déu, y que, cuando todo termine, puedan recordar esta edición como un año compartido, intenso y profundamente significativo.
Y ahora, con septiembre llamando a la puerta, las calles de El Puig volverán a llenarse de vida, como ya lo hicieron en el intenso mes de Sant Roc, para celebrar juntos aquello que nos une: la Mare de Déu del Puig y el orgullo de pertenecer a este pueblo.

