Con motivo de las fiestas de Sant Antoni que El Puig celebra este fin de semana, hablamos con Jorge Chulvi, presidente de la Associació Sant Antoni del Puig. En esta conversación, Jorge repasa los orígenes de la fiesta, su evolución, el trabajo de la junta, los retos organizativos, la emoción que envuelve cada acto y la importancia de mantener viva una tradición que forma parte del alma del municipio.
1. ¿Cuándo nace la fiesta de Sant Antoni en El Puig y cómo se inició todo?
No puedo darte una fecha exacta porque ni yo mismo la sé, pero sí puedo decirte que cuando yo era un niño —y tengo 47 años— la fiesta ya existía. Hablamos de varias décadas de historia. La fiesta nació de la afición al caballo y del vínculo con el campo que tenían los fundadores. Era un grupo de personas muy arraigadas al mundo rural que, movidas por su pasión, pusieron en marcha algo muy sencillo, casi familiar, que con el tiempo se convirtió en una tradición profundamente arraigada en El Puig.
2. ¿Quiénes quedan hoy de aquella generación fundadora?
De los fundadores originales, ahora mismo solo quedan José “el Avelino”, el tío Ramón Oriola, Vicente Ribelles y mi padre. Muchos de ellos empezaron desde muy jóvenes, con una visión pura y pasional que permitió que la fiesta sobreviviera y creciera durante tantos años.

3. ¿Hubo momentos de decadencia en la fiesta? ¿Cómo se superaron?
Sí, como en todas las tradiciones largas, hubo un momento en el que la participación bajó y parecía que la fiesta podía perder fuerza. Pero entonces entró una nueva generación de gente joven que aportó ideas nuevas, energía y ganas de modernizar sin perder la esencia. Ese relevo fue clave. Gracias a ellos se recuperaron actos, se creó una imagen más sólida de la fiesta y se generó una nueva ilusión en el pueblo.
4. ¿Cuántos socios tiene actualmente la asociación y por qué está limitado el número?
Actualmente somos 45 socios. El número está limitado por estatutos desde hace muchos años. No es un capricho: es una cuestión de sostenibilidad. Si fuéramos 100, necesitaríamos más espacio, más comida, más logística… y eso generaría un gasto que no podemos asumir. La fiesta debe ser sostenible y manejable. Mantener un número acotado nos permite controlar mejor los recursos y garantizar que todo funcione.
5. ¿Cómo trabajáis para asegurar el relevo generacional sin ampliar el número de socios?
Es uno de los grandes retos. No podemos abrir la asociación sin límite, pero sí podemos fomentar que la gente joven se acerque, participe y se implique en la fiesta. Lo hacemos a través de actividades pensadas para ellos, como el concurso de dibujo, la volta amb carro i haca o la participación en actos durante el año. Queremos que sientan la fiesta como algo suyo y que, cuando llegue el momento, puedan implicarse en su continuidad. El objetivo es que la tradición no se pierda.
6. ¿Cuánto tiempo lleva en marcha la actual junta?
Este es nuestro segundo ejercicio. Hemos heredado una asociación muy sólida, con una base excelente gracias al trabajo de la junta anterior, que estuvo más de diez años. Ellos hicieron un trabajo enorme: consolidaron actos, crearon relaciones con Valencia, impulsaron la participación infantil… Nosotros recogemos ese testigo y trabajamos para mantener ese nivel y seguir mejorando.

7. ¿Cómo está formada la junta y cómo trabajáis internamente?
Somos seis personas: presidente, vicepresidente, tesorero, secretario y dos vocales. Pero más allá de los cargos, somos un equipo muy unido. Cada uno aporta lo que puede según su tiempo y sus capacidades. Yo soy presidente porque tiene que haber una figura, pero sin ellos no sería posible. Funcionamos como un bloque unido en el que cada uno tiene su papel y su responsabilidad.
8. ¿Cómo ha evolucionado la fiesta en los últimos años?
Muchísimo. Antes solo se celebraba el domingo. Ahora tenemos la Volta ambigú carro i haca, que ha sido un éxito rotundo y que ha sustituido a las antiguas carreras de la playa. También hemos recuperado l´Entrà de la Murta, que llevaba décadas sin hacerse y que ha devuelto al pueblo una tradición preciosa. Además, cada año intentamos innovar: música valenciana, mejoras en la indumentaria, más actividades para niños… La fiesta ha crecido en visibilidad y participación.
9. ¿Cómo surgió la recuperación de l´Entrà de la Murta?
Fue iniciativa de los Clavarios y Camareras de la Mare de Déu 2024, que tenían un recuerdo muy vivo de este acto y querían recuperarlo. Nosotros nos volcamos: restauramos el carro, buscamos indumentaria, pedimos referencias… y salió de maravilla. El primer año fue un éxito rotundo y el segundo, todavía más. Y quiero dejar algo muy claro: si algún año no hubiera festeros, Sant Antoni asumiría igualmente la organización de l´Entrà de la Murta para que no se pierda. Ya veríamos cómo lo estructuramos, pero el compromiso es firme. La tradición no puede depender de si hay o no festeros; debe mantenerse siempre.

10. ¿Qué papel tiene el concurso de dibujo infantil?
Es fundamental para transmitir la tradición a los más pequeños. Empezamos con 30 o 40 dibujos y este año hemos llegado a 140. Es una forma de que los niños conozcan la fiesta, la sientan suya y participen activamente. Además, es importante aclarar que los premios no los decidimos nosotros. Existe un jurado de expertos, formado por personas con criterio artístico y educativo, que evalúa los trabajos de forma independiente. La asociación no interviene en esa decisión. Nuestro papel se limita a anunciar públicamente los nombres de los ganadores justo antes de la bendición de los animales, un momento muy especial porque los niños reciben el reconocimiento delante de todo el pueblo.
11. ¿Cómo es la colaboración con el Ayuntamiento?
Muy buena. Siempre están dispuestos a ayudar. Nosotros trabajamos sin ánimo de lucro y todo lo que hacemos es para la fiesta. El Ayuntamiento nos apoya en lo que necesitamos: permisos, logística, difusión… y eso es clave para que todo salga adelante.
12. ¿Qué actos organiza la asociación durante todo el año?
Sant Antoni en febrero, colaboramos en la baixà de caixons en Sant Roc, l´Entrà de la Murta, Tir i Arrossegament…Ese es nuestro calendario anual, y cada acto requiere semanas de trabajo. Además, participamos en actos de otros pueblos cuando nos invitan.
13. ¿Cómo vivisteis la recuperación del Tir i Arrossegament?
Con mucha alegría. Fue durísimo tener que dejar de organizar el concurso durante una edición. Entraron en vigor unos cambios legislativos que exigían veterinario, esto suponía más de 1.000 euros de coste. El Ayuntamiento se ofreció a sufragarlo pero decidimos parar. Para nosotros fue un golpe emocional y organizativo, porque el tiro forma parte de nuestra identidad. El año pasado lo recuperamos y fue un éxito: 40 animales, mucha participación y un ambiente espectacular. Fue sudor y lágrimas, pero lo conseguimos. Y además repartimos premios de forma equitativa, incluso en categorías con un solo participante.

14. ¿Qué dificultades encontráis para mantener el Tir i Arrossegament?
Las exigencias administrativas, el coste del veterinario, la logística… y que cada vez hay menos animales de cuadra. Mantener esta tradición es un reto, pero no queremos que desaparezca. Además, el lugar donde se hace es un descampado y hay que montarlo todo desde cero: báscula, pista, sombra, agua… Es muchísimo trabajo.
15. ¿Cómo se organiza el almuerzo popular?
Es uno de los actos más multitudinarios: cerca de 900 almuerzos. El sábado preparamos las bolsas para los niños, la leña, las parrillas… y el domingo a las seis de la mañana ya estamos montando. Es mucho trabajo, pero el ambiente lo compensa. Es un acto que une al pueblo y que siempre sale bien.
16. ¿Cuál es el acto que más disfrutas personalmente?
La bendición de los animales. Es el acto central, el más emotivo y el que más representa la esencia de Sant Antoni. También el Tirón i Arrossegament tiene un valor especial para mí por tradición familiar. Pero la bendición es el momento que más me emociona, porque ves al pueblo unido y a la tradición viva.

17. ¿Qué importancia tiene la parte religiosa de la fiesta?
Muchísima. No es solo fiesta. Tenemos misa, romería y la imagen duerme en casa del tío Ramón Oriola, algo que le hace una ilusión enorme. Es una forma de mantener viva la parte espiritual de Sant Antoni. Además, las procesiones en las que participamos durante todo el año son actos muy emotivos.
18. ¿Participáis en actos fuera del municipio?
Sí. Vamos a Puçol, Rafelbunyol, Albuixech, La Pobla de Farnals… Siempre llevamos el carro con la vela y el estandarte de El Puig. Nos tienen en gran consideración y nosotros también a ellos. Representamos al pueblo con orgullo y mantenemos relaciones muy buenas con otras asociaciones.

19. ¿Qué mensaje te gustaría trasladar a la gente del Puig?
Que participen, que disfruten, que traigan a los niños. La fiesta es para ellos y son quienes deben continuarla. Sin participación, la tradición no tiene futuro. Queremos que los más pequeños vean Sant Antoni como una fecha señalada, que saquen sus mascotas, que vivan la fiesta desde dentro.
20. ¿A quién te gustaría agradecer especialmente su apoyo?
A todos: a los fundadores, a los que ya no están, a los que siguen, a los socios, a la junta, al Ayuntamiento y al pueblo. Sant Antoni es el resultado del trabajo de muchas personas durante muchos años. Nuestro compromiso es continuar y no dejar que la tradición decaiga. Somos herederos de algo muy grande y queremos estar a la altura.

Sant Antoni: animales, tradición y pueblo
Desde La Veu del Puig queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Jorge Chulvi por abrirnos las puertas de su memoria, de su trabajo y de su corazón. Escucharle hablar de Sant Antoni es entender que esta fiesta no es solo un acto del calendario: es un legado que se cuida, se trabaja y se siente. Es la historia de un pueblo que no quiere perder sus raíces. Es la emoción de quienes han dedicado su vida a mantener viva una tradición que nos une generación tras generación.
Gracias, Jorge, por tu tiempo, por tu sinceridad y por la pasión con la que tú y toda la asociación defendéis esta fiesta. Gracias por recordarnos que las tradiciones no sobreviven solas: necesitan manos que las sostengan, voces que las expliquen y corazones que las quieran.
Hagamos entre todos que este fin de semana vuelva a ser un homenaje a nuestras raíces, a nuestra gente y a nuestra manera de entender la vida.
Nos vemos en Sant Antoni.


