Hablar de Sant Pere en el Puig es hablar de raíces, de memoria y de un sentimiento que atraviesa generaciones. Es una fiesta que no solo se celebra: se vive, se respira y se hereda. En cada caldera, en cada perol, en cada gesto de colaboración del vecindario late una historia que ha acompañado al pueblo durante siglos. Y en el centro de esa historia están los clavarios, hombres que, con una dedicación silenciosa y constante, mantienen viva una tradición que forma parte del alma del Puig.
Con motivo de la celebración de Sant Pere este domingo 25 de enero, conversamos con Vicente Flores “Rosariero”, un clavarios muy querido y una voz que encarna como pocas el espíritu de esta fiesta. Sus palabras son un viaje a la esencia de Sant Pere: trabajo, devoción, comunidad y un amor profundo por aquello que nos une como pueblo.
1. ¿Cómo describiría el papel que juega la festividad de Sant Pere en la identidad cultural de El Puig?
Sant Pere es una de las columnas vertebrales de la identidad de El Puig. No es solo una fiesta: es un símbolo que nos conecta con nuestra historia, con el Monasterio, con la Orden de la Merced y con la figura de Sant Pere Nolasco. Forma parte de nuestro ADN cultural. Es un día que el pueblo vive con una intensidad especial porque representa tradición, comunidad y memoria compartida.

2. ¿Qué conoce sobre los orígenes de esta fiesta y cómo cree que ha evolucionado con el paso del tiempo?
Los orígenes se remontan al siglo XIII, cuando Sant Pere Nolasco vivía y la Orden de la Merced daba de comer a los cautivos que regresaban de África y a los pobres del pueblo. Esa esencia solidaria es el germen de la Olla de Sant Pere. Con el tiempo, la fiesta ha crecido, se han añadido actos, feria, mercadito, danzas… pero lo sorprendente es que su núcleo sigue intacto. En los últimos 50 años, la fiesta apenas ha cambiado: las calderas y la trencà dels perols siguen siendo el corazón de todo.
3. ¿Cómo acabó formando parte de los Clavarios de Sant Pere y qué le motivó a dar ese paso dentro de la tradición festiva del municipio?
Yo siempre digo que nací festero de Sant Pere. En mi familia todos lo han sido: mi padre, mi tío, mi tío abuelo… Desde pequeño he vivido la fiesta desde dentro. Primero molestando, luego ayudando, y finalmente tomando responsabilidades. Para mí no fue una decisión, fue una continuidad natural. Sant Pere forma parte de mi vida desde que tengo uso de razón.
4. ¿Cómo se viven los días previos a Sant Pere dentro del grupo de Clavarios y qué ambiente se respira durante esos preparativos?
Son días de muchísimo trabajo, pero también de mucha ilusión. El 7 de enero empezamos l´arreplegà por las casas, y durante dos semanas no paramos. Luego vienen muchos preparativos, el cardet, preparar la leña, bajar las calderas… Es una fiesta de faena, pero es una faena que se hace con gusto. Hay cansancio, sí, pero también un ambiente precioso de compañerismo y tradición compartida.

5. ¿Cuánto tiempo lleva organizándose esta edición y qué aspectos han requerido mayor dedicación?
La organización empieza justo después de Reyes. L´arreglegà es una de las partes más laboriosas, porque implica recorrer todo el pueblo. Luego está la preparación de los ingredientes, la logística de las calderas, coordinar horarios, materiales, espacios… Pero lo más exigente llega el fin de semana de la fiesta, cuando todo debe encajar a la perfección.
6. ¿Cómo ha sido la colaboración con el Ayuntamiento de El Puig en la organización y promoción de la festividad?
Siempre ha sido excelente. El Ayuntamiento, sea cual sea el equipo de gobierno, se vuelca con Sant Pere. Nosotros somos muy independientes en lo que respecta a las calderas y la trencà dels perols, pero cuando necesitamos apoyo logístico o cualquier tipo de ayuda, siempre la tenemos. Sant Pere es el patrón del Puig, y el Ayuntamiento lo vive así.
7. ¿Qué papel tienen los vecinos en el desarrollo de los actos?
El papel de los vecinos es absolutamente fundamental. Sin ellos, la fiesta no existiría. L´arreplegà es un ejemplo precioso: mucha gente nos espera con el dinero preparado, incluso personas mayores que hacen un esfuerzo por colaborar. Y el día de Sant Pere, el pueblo entero está en la calle, almorzando, disfrutando, participando. Es una fiesta del pueblo y para el pueblo.
8. Celebrar Sant Pere en un entorno tan emblemático como el Monasterio de El Puig, ¿cree que hace que la fiesta tenga un carácter aún más especial?
Sin duda. El Monasterio es un símbolo para toda la Comunitat Valenciana y un lugar cargado de historia. Llevar casi 50 años haciendo allí las calderas le da a la fiesta un carácter único. El entorno engrandece la celebración y la hace aún más especial para quienes participan y para quienes nos visitan.

9. ¿Qué aportan la feria con atracciones para los más pequeños y el mercadito alrededor del Monasterio al ambiente general de la celebración?
Aportan vida, ambiente y diversidad. Mucha gente viene solo a pasar el día, aunque no recoja la caldera. La feria y el mercadito convierten Sant Pere en un día completo, donde hay actividades para todas las edades. Hacen que la fiesta sea más grande y más atractiva.
10. La Trencà dels perols es uno de los momentos más esperados. ¿Qué representa este acto y cómo lo viven ustedes?
Es un acto muy especial, cargado de simbolismo y emoción. Antes se utilizaban animales, pero eso ya no se hace. Las ratas que se ven volar no las ponemos nosotros: es cosa de la gente. Para los quintos es un momento único, y para nosotros también, porque forma parte de la esencia de Sant Pere. Es uno de los actos que más público reúne y que más emoción genera.
11. La Olla de Sant Pere es uno de los platos más representativos. ¿Qué ingredientes lleva y quiénes son los más expertos en su preparación?
La olla lleva fesol, hueso de ternera, hueso de cerdo, ternera, cardet, nabo, tocino, azafrán, sal, arroz y morcillas. Se empieza a preparar a las 7 de la mañana, muchos vecinos vienen temprano a ayudarnos a encender el fuego y prepararlo todo. No hay un “experto”: todos sabemos lo que toca hacer porque llevamos años haciéndolo. Cada uno tiene su papel y lo cumple sin necesidad de hablar. Es un trabajo de equipo que se ha perfeccionado con el tiempo.

12. ¿Qué actos del programa destacaría como los más emotivos o representativos para usted?
Las calderas y la trencà dels perols, sin duda. Pero también la dançà, el cant valencià… Todo lo que rodea la fiesta tiene un encanto especial. Es un día completo, lleno de momentos bonitos, pero las calderas y la trencà son el alma de Sant Pere.
13. ¿Cómo vive personalmente la dimensión espiritual de la fiesta?
En mi casa siempre hemos sido muy de iglesia, y eso marca. Para mí Sant Pere tiene un componente espiritual importante, pero también es cierto que la mayoría de la gente lo vive más como una tradición que como una devoción religiosa profunda. Aun así, la misa y la bendición de las calderas son momentos muy especiales.
14. ¿Qué papel juega hoy la devoción a Sant Pere entre los vecinos?
La devoción existe, pero la fuerza de la fiesta está en la tradición, en el sentimiento colectivo y en el orgullo de celebrar el día grande de El Puig. Es una mezcla de fe, identidad y costumbre que se mantiene viva gracias a la gente.
15. ¿Qué recuerdos guarda de la fiesta cuando era niño?
Recuerdos preciosos. Estar por allí molestando, ver a los hombres mayores, a mi padre, a mi familia… Yo nunca he ido a la feria porque siempre he estado metido en la fiesta. Desde pequeño he vivido Sant Pere desde dentro, y ahora veo a mi hijo hacer lo mismo. Es una cadena que no se rompe.
16. ¿Qué importancia tienen las personas que trabajan de forma silenciosa para que la tradición no se pierda?
Son esenciales. Hay mucha gente que ayuda sin ponerse el traje de clavario, pero que siente la fiesta como si fuera suya. Encender el fuego, ayudar a mover las calderas, colaborar en la organización… Sin ellos, Sant Pere no sería posible. Son parte fundamental de la tradición.

17. ¿Cómo se transmite este legado a las nuevas generaciones?
No se puede obligar a nadie. Tiene que gustarte. Se transmite viviéndolo en casa, acompañando a los mayores, viendo el trabajo y la devoción. Mi hijo ya viene a ayudar, igual que yo hacía con mi padre. Es algo que se mama desde pequeño, y si te gusta, te atrapa para siempre.
18. ¿Cómo imagina la evolución de la fiesta en los próximos años?
Me gustaría que siguiera siendo sostenible y fiel a su esencia: las calderas, la trencà y l´arreplegà. Los tiempos cambian, pero la fiesta no ha cambiado tanto en 50 años. Ojalá las nuevas generaciones mantengan vivo este legado y sigan trabajando como lo hicieron los mayores con nosotros.
19. ¿Quiere rendir un homenaje o reconocimiento especial?
A todos los que han formado parte de Sant Pere, los que están y los que ya no están. Pero especialmente a Enrique Cubells, que nos dejó de forma repentina y cuya ausencia aún pesa. Fue una persona muy importante para la fiesta y para todos nosotros. Su recuerdo sigue muy presente.
20. ¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los vecinos y vecinas?
Darles las gracias. Sin ellos no habría fiesta. La gente de El Puig se vuelca con Sant Pere, colabora, participa y hace grande este día. Que disfruten de la fiesta, porque es suya, es nuestra, y es el día grande del pueblo.

Sant Pere vive porque El Puig responde
Desde La Veu del Puig queremos agradecer profundamente a Vicente Flores “Rosariero” el tiempo que nos ha dedicado y la generosidad con la que ha compartido su historia, sus recuerdos y su manera de sentir Sant Pere. Escucharle es comprender que esta fiesta no se sostiene sola: detrás hay un trabajo inmenso, hecho con humildad y cariño, por parte de los Clavarios de Sant Pere y de todas las personas que colaboran de forma desinteresada para que la tradición continúe viva.
También es imprescindible poner en valor el papel de los vecinos y vecinas de El Puig, cuya implicación es un gesto único y emocionante. L´arreplegà, ese momento en que las puertas se abren y la gente entrega su aportación con una sonrisa, es una muestra de identidad colectiva que no se ve en cualquier lugar. Es el pueblo sosteniendo su fiesta, cuidando su legado y demostrando que Sant Pere es, ante todo, una celebración compartida.
Este fin de semana, La Veu del Puig estará presente en todos los actos, acompañándote y contándote cada detalle de una fiesta que nos une, nos emociona y nos recuerda la fuerza de nuestras tradiciones.
Gracias de corazón a todos los que hicieron y continúan haciendo posible esta fiesta única, manteniendo vivo el espíritu de Sant Pere en el día grande de El Puig.


