El Juliol Musical vivió este jueves su tercera jornada con un cambio de escenario que aportó una nueva atmósfera al ciclo. Después de dos noches consecutivas en la Cartuja de Ara Christi, el festival regresó al casco histórico para celebrar una cita marcada por la música en valenciano y la presencia del público en la Plaza Félix Ramajo.

Cerca de un centenar de personas se reunieron frente al Real Monasterio de Santa María de El Puig, cuya fachada se iluminó con las letras del Juliol Musical proyectadas sobre la piedra, creando un telón monumental que reforzó el carácter patrimonial del evento. El escenario, instalado en la plaza, permitió una disposición cercana entre artista y asistentes, favoreciendo una velada participativa y dinámica.
La actuación de Abril ofreció un repertorio que conectó con públicos de distintas edades sin recurrir a artificios ni grandes despliegues. La propuesta, centrada en la música en valenciano, generó un ambiente de convivencia en el que jóvenes, familias y vecinos disfrutaron de una noche diferente, marcada por el baile espontáneo y la interacción constante entre público y escenario.
La plaza, habitualmente tranquila en horario nocturno, se transformó en un espacio cultural abierto donde la música actuó como punto de encuentro. El público respondió con atención y participación, reforzando la apuesta del festival por integrar patrimonio, música y vida comunitaria.
La programación del Juliol Musical sigue hoy con la actuación de Jofré Bardagí, una propuesta que llevará al escenario del Monasterio un recorrido por algunas de las piezas más emblemáticas de Serrat, que volverá a llenar de actividad los espacios patrimoniales del municipio. El ciclo encara su recta final reafirmando su papel como una de las citas culturales más destacadas del verano.

