El Amateur A de El Puig CE completó este domingo un encuentro de enorme compromiso y competitividad en su visita al Almenara Atlètic, en un partido marcado por la intensidad, la lucha y la capacidad del equipo para aprovechar sus ocasiones. Pese al esfuerzo colectivo y a momentos de muy buen fútbol, el conjunto de El Puig terminó cediendo por detalles en un duelo igualado de principio a fin.
Un inicio valiente y un gol olímpico para abrir el marcador
El Puig salió al campo con personalidad, bien organizado y dispuesto a disputar cada balón. El premio llegó pronto: Aron Casas inauguró el marcador con un auténtico golazo de córner directo, un lanzamiento perfecto que sorprendió al guardameta local y puso el 0-1.
El tanto reforzó la confianza del equipo, que siguió compitiendo con orden y generando peligro. Sin embargo, el Almenara logró empatar antes del descanso en una acción aislada.

En la segunda mitad, El Puig volvió a golpear. Manuel Navalón protagonizó una acción de coraje y determinación: fue a disputar un balón dividido con el portero, metió la cabeza con valentía y, tras un choque durísimo, consiguió enviar el balón al fondo de la red para firmar el 1-2.
Una jugada que reflejó el espíritu del equipo durante todo el encuentro: lucha, intensidad y ambición.
Pese al esfuerzo, el Almenara consiguió remontar en los minutos finales, aprovechando el desgaste físico de el Puig y la falta de efectivos disponibles para completar la convocatoria.
El técnico Manolo Marco valoró muy positivamente el trabajo del equipo: “El equipo compitió muy bien. Supimos pelear cada balón y aprovechar nuestras ocasiones. Tuvimos fases muy buenas, incluso con muchas bajas, y eso habla del compromiso del grupo”.
Marco también quiso destacar la actitud de sus jugadores: “Nos faltaba mucha gente, pero aun así dimos la cara. Estoy muy contento del trabajo del equipo ese día. Si seguimos con esta intensidad, los resultados llegarán”.
Un paso adelante que fortalece al grupo
Más allá del marcador, el encuentro en Almenara deja una sensación clara: este equipo crece, compite y no se esconde. La actitud mostrada, la valentía en los duelos y la capacidad para sobreponerse a las bajas refuerzan la convicción de que el camino es el correcto. El vestuario sale unido, reforzado y con la certeza de que este nivel de compromiso será clave en lo que viene.
El próximo reto será este sábado 7 de febrero en el Polideportivo Municipal La Pedrera, donde el Amateur A recibirá al Tavernes Blanques, quinto clasificado, en un duelo que invita a seguir creyendo.


