El Real Monasterio de Santa María de El Puig ha sido esta mañana el epicentro de una jornada de profundo significado para el pueblo valenciano. Con motivo del 750 aniversario de la muerte de Jaume I el Conqueridor, las entidades valencianistas Lo Rat Penat y la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV), con la colaboración de la administración autonómica, han organizado un acto solemne que ha reunido a instituciones, académicos, cronistas oficiales y valencianos llegados de toda la Comunitat.

La celebración ha comenzado con la entrada procesional de la Real Senyera de València en el templo mercedario, bajo los compases de la marcha de la ciudad. El estandarte histórico ha cruzado la nave central en un silencio reverencial, en uno de los momentos más emotivos de la mañana, recibido en pie por todos los asistentes. La solemnidad del instante ha reforzado la dimensión histórica del acto, recordando que la Senyera no es solo un símbolo, sino un legado que atraviesa siglos.

Tras la liturgia inicial, se ha entonado el Solemne Te Deum, himno de acción de gracias que ha vertebrado el programa de actos en homenaje al monarca fundador del Regne de València. El monasterio, convertido en escenario de referencia para la memoria colectiva valenciana, ha acogido una ceremonia marcada por el respeto, la sobriedad y la profunda carga simbólica del lugar.
Una de las novedades del programa ha sido la ofrenda floral de una corona de laurel en el sarcófago de Bernat Guillem de Entenza, figura clave en la gesta conquistadora y estrechamente vinculada a Jaume I. El gesto ha subrayado la importancia de este enclave como espacio donde se honra no solo al Conqueridor, sino también a quienes contribuyeron decisivamente a la formación del antiguo Regne de València.

La ceremonia ha continuado con la ofrenda floral a la Mare de Déu del Puig, patrona del antiguo reino, acompañada por el canto de los gozos. Este momento ha reforzado la dimensión espiritual del acto, recordando el papel histórico de la devoción en la configuración identitaria del pueblo valenciano.
Tras las preces, se ha desarrollado un turno de intervenciones institucionales centradas en la figura histórica de Jaume I y en la necesidad de preservar su legado político, jurídico y cultural.
Finalizada la parte litúrgica, la jornada ha continuado en el Huerto de Santa María, donde se ha celebrado una comida que ha reunido a las entidades organizadoras y a los asistentes en un ambiente de hermandad y solemnidad. Durante la sobremesa se ha presentado el número 101 de los Anals de la RACV, una obra monográfica dedicada íntegramente a analizar la figura del Conqueridor y su impacto en la historia valenciana.

El Puig, origen y esencia del Regne de València
La jornada de hoy en el Real Monasterio de Santa María de El Puig ha dejado una imagen nítida: el pueblo valenciano sigue reconociendo en este enclave el punto exacto donde comenzó su historia. En el 750 aniversario de la muerte de Jaume I, el municipio ha recuperado su papel central como lugar fundacional, como espacio donde se gestó la conquista, la organización territorial y la identidad política del Regne de València.
El acto, solemne y cargado de simbolismo, ha demostrado que la memoria colectiva no es un ejercicio de nostalgia, sino un compromiso con el futuro. Bajo las bóvedas del monasterio, entre siglos de historia, las instituciones culturales y los asistentes han reivindicado la importancia de este enclave como piedra angular de la identidad valenciana y han recordado que sin El Puig, no se entiende el nacimiento del Reino.
Hoy, este homenaje no ha sido solo una mirada al pasado. Ha sido una reafirmación de lo que somos: un pueblo con raíces profundas, con una lengua y una cultura propias, con una historia que sigue marcando el rumbo de su presente.
En un día como este, El Puig vuelve a ocupar el lugar que le corresponde: el origen, la esencia y la memoria viva del Regne de València.

