El Puig ha inaugurado este miércoles la Semana de la Dona con una tarde que ha unido deporte, emoción, memoria y reivindicación. La Plaça Mariano Benlliure se ha llenado con decenas de mujeres que han participado en una animada sesión de zumba organizada por el Ayuntamiento, una actividad que ha convertido el espacio público en un lugar de encuentro intergeneracional donde el movimiento, la música y la energía colectiva han servido para reivindicar la igualdad desde la presencia y la participación activa de las mujeres.
La sesión, marcada por un ambiente festivo y reivindicativo, ha demostrado cómo el deporte también es una herramienta de empoderamiento: ocupar la plaza, moverse juntas y celebrar la fuerza compartida se ha convertido en un gesto simbólico de visibilidad y sororidad.

Reconocimientos a mujeres que representan la memoria viva del municipio
A mitad de la clase, la actividad se ha detenido para dar paso a un emotivo acto de homenaje. El alcalde de El Puig, Marc Oriola, junto a Mari Carmen Gonzálvez, concejala de Mayores, y Ana Checa, presidenta de Tyrius El Puig, acompañada por su junta directiva (Chusa, Juani y Fina), han entregado dos reconocimientos que ponen en valor la trayectoria y la aportación de mujeres que han sostenido la vida comunitaria y cultural del municipio.
- María Llobell López, socia de mayor edad de Tyrius El Puig, ha recibido una planta como muestra de agradecimiento por su larga vinculación con la asociación y por representar a tantas mujeres que han construido tejido social desde la dedicación y el compromiso.
- Francisca Cotino Ferrer, referente local del encaje de bolillos, ha sido homenajeada con una placa conmemorativa y una planta por mantener viva una tradición que hoy apenas practican unas pocas mujeres, y por transmitir este arte a quienes desean aprenderlo.

Ana Checa ha explicado que este reconocimiento se dirige especialmente a Francisca por ser “la única mujer que todavía está en activo haciendo y enseñando bolillos”, aunque ha subrayado que el homenaje simboliza también a todas las mujeres que durante generaciones han sostenido estas labores artesanales, muchas veces invisibilizadas, pero esenciales para la identidad cultural del municipio.
El alcalde Marc Oriola ha destacado que “con estos reconocimientos arrancamos unos días muy especiales para reivindicar la igualdad real entre mujeres y hombres y homenajear a todas las mujeres”, y ha expresado su deseo de que “el tiempo nos permita celebrar todas las actividades programadas”.
Tras el acto, la clase de zumba ha continuado con entusiasmo, y las participantes han disfrutado de una merienda saludable a base de fruta y zumo.
La exposición de Tyrius: un espacio para reivindicar el arte hecho a mano por mujeres
La jornada ha continuado en la primera planta de La Marina, donde Tyrius El Puig ha inaugurado una exposición que pone en valor el trabajo artesanal que tantas mujeres han realizado durante décadas. La muestra reúne encaje de bolillos, bordados de punto de cruz y pinturas, obras cedidas por vecinas y vecinos del municipio que han querido compartir su talento y preservar una parte esencial de la identidad local.

Entre las piezas destacan trabajos de Fany y su marido, con elaborados cuadros de punto de cruz; obras de Alicia, Juani y Mari Carmen Duato; y una amplia colección de creaciones de Francisca Cotino, quien incluso ha dedicado unos minutos a mostrar a un grupo de vecinas cómo se realiza el encaje de bolillos, una técnica que exige paciencia, precisión y un conocimiento transmitido de generación en generación.

Francisca ha explicado que todos los jueves, de 17 a 19 horas en la Cámara, imparte un taller abierto a todas las mujeres que quieran aprender esta labor tradicional.
La exposición incluye representaciones del Real Monasterio de Santa Maria de El Puig, el Guernica, retratos y otras obras minuciosas que han despertado admiración entre las asistentes.

Una mirada de género: recuperar y dignificar el legado de las mujeres que sostuvieron la cultura del municipio
La apertura de la Semana de la Dona en El Puig ha sido mucho más que una tarde de actividades: ha sido un ejercicio de memoria y justicia simbólica. Las labores artesanales como el encaje de bolillos, el bordado o el punto de cruz —transmitidas durante décadas por mujeres que trabajaban en silencio, sin escaparates ni reconocimiento público— forman parte del patrimonio cultural del municipio.
Estas mujeres, muchas veces invisibilizadas, han sido pilares de la transmisión cultural, guardianas de técnicas que hoy corren el riesgo de desaparecer. Su trabajo no solo embelleció hogares y espacios públicos, sino que también generó comunidad, identidad y continuidad entre generaciones.
El homenaje a María Llobell y Francisca Cotino simboliza ese reconocimiento pendiente: el de todas las mujeres que, con sus manos, su tiempo y su dedicación, han tejido la historia cotidiana de El Puig. La exposición de Tyrius y la participación masiva en la clase de zumba demuestran que la Semana de la Dona no solo celebra el presente, sino que también reivindica el pasado y proyecta un futuro donde la igualdad, la cultura y el legado femenino ocupen el lugar que merecen.


