El Puig C.E. superó este domingo al Xilxes C.F. en el Polideportivo Municipal La Pedrera en el estreno de La Copa Nostra, en un partido vibrante que terminó con un 4–4 y que se resolvió desde los once metros gracias a la actuación determinante de José Mario. El encuentro dejó una imagen clara: El Puig CE es un equipo que compite, se sostiene y responde incluso en los escenarios más adversos.
Un inicio adverso que obligó a reaccionar
El partido comenzó con dificultades para El Puig CE, que acusó falta de ritmo en los primeros minutos. El Xilxes aprovechó la situación para adelantarse con el 0-1, y poco después, un penalti transformado por los visitantes puso el 0-2, obligando al conjunto local a remar desde muy temprano.
El descanso llegó como un punto de inflexión. El cuerpo técnico introdujo ajustes y el equipo salió con una actitud completamente distinta, consciente de que tenía margen para cambiar el rumbo del encuentro.

Una segunda parte de carácter y remontada
La reacción fue inmediata. A los pocos minutos de la reanudación, Hugo Albarracín recortó distancias con el 1–2, un gol que devolvió energía y convicción al equipo. Cinco minutos después, Javi Marín transformó un penalti con serenidad para firmar el 2–2, confirmando que El Puig CE estaba de vuelta.
El conjunto local siguió apretando y creyendo. En el minuto 83, Román Domingo culminó la remontada con el 3–2, un tanto que parecía encaminar la clasificación. Pero el tramo final fue un carrusel emocional: el Xilxes empató en el 88 (3–3) tras un error defensivo y volvió a adelantarse en el 90 desde el punto de penalti (3–4).
Lejos de rendirse, El Puig mantuvo la determinación y la fe competitiva. En el último suspiro, Cristian Ramírez anotó el 4–4 desde los once metros, llevando el partido a una tanda de penaltis decisiva.
En la tanda, El Puig CE mostró acierto, personalidad y frialdad desde los once metros. El nombre propio fue José Mario, que firmó intervenciones clave, transmitió seguridad y sostuvo al equipo en el momento más exigente del encuentro. Su actuación resultó determinante para que El Puig CE certificara el pase a la siguiente ronda.
Al termino del encuentro, Manolo Marco valoro la actitud y remontada de sus jugadores:: “El equipo mostró una capacidad de reacción ejemplar. Nos costó entrar en el partido y eso nos penalizó con dos goles en contra, pero la respuesta tras el descanso fue la que buscábamos: intensidad, personalidad y una convicción que nos permitió volver al encuentro.
Los jugadores entendieron que podían darle la vuelta y lo hicieron con una actitud admirable. Quiero destacar a José Mario, que estuvo decisivo en la tanda de penaltis, y también al resto del vestuario, porque la competencia interna y la unidad están elevando el nivel del equipo.
Este partido nos refuerza y nos marca el camino: competir siempre, independientemente del marcador o del contexto.”
Un equipo que no dejó de creer hasta el final del partido
El Puig C.E. abandonó La Pedrera con una conclusión clara: este equipo no dejó de creer ni de luchar hasta el último minuto. La remontada, los golpes encajados en el tramo final, el empate agónico y la serenidad en la tanda de penaltis reflejan un grupo con carácter, personalidad y una identidad competitiva que se consolida en cada partido.
La clasificación no solo premia el acierto desde los once metros: premia la resistencia, la unidad del vestuario, la capacidad de respuesta y la determinación colectiva para sostenerse en los momentos más adversos. El Puig demostró que es un equipo que compite, que responde y que no se rinde, incluso cuando el partido exige algo más que fútbol.
Si mantiene esta línea de fe, esfuerzo y competitividad, El puig CE está en disposición de firmar una Copa Nostra de gran nivel.

