El Puig cerró este fin de semana las fiestas en honor a Sant Roc 2026, un ciclo festivo que ha marcado el verano del municipio y que ha vuelto a demostrar por qué esta celebración es una de las más arraigadas y queridas por los vecinos. El último fin de semana ofreció dos jornadas intensas y complementarias: una Gran Noche de Disfraces llena de creatividad y humor, y un sábado taurino que puso el broche final a un mes repleto de tradición, germanor y participación.
Viernes 28 de agosto: creatividad y humor en la Gran Noche de Disfraces
El viernes por la noche, El Puig vivió la Gran Noche de Disfraces, que reunió a decenas de vecinos y visitantes en un ambiente marcado por la imaginación, el humor y la convivencia. La velada incluyó un tributo a Melendi, una discomóvil que mantuvo la plaza en movimiento hasta altas horas de la madrugada y una barra a cargo de los Taskeros 2026, encargados de animar todas las tardes de los sábados de Sant Roc.

Sábado 29 de agosto: tradición taurina y despedida oficial de Sant Roc 2026
El sábado comenzó con el último encierro a cargo de El Saliner, que volvió a llenar las calles de corredores y aficionados desde primera hora, marcando el inicio de una jornada que concentró los actos más representativos de Sant Roc.
A las 16:00 horas tuvo lugar la última reunión de peñas, punto de partida de la última Xaranga, que recorrió las calles del municipio en un ambiente de germanor y fiesta hasta llegar a la plaza Doctor Peset, donde arrancó la última baixà de caixons. Desde allí, el pueblo se preparó para la tarde taurina.
A las 18:00 horas comenzó la desencajonada de tres toros de las ganaderías Juan Pedro Domecq, El Parralejo y Araúz de Robles, que despertaron una gran expectación entre los aficionados. Las vacas de El Saliner completaron una tarde marcada por la participación, la afición y el ambiente en las dos plazas habilitadas con arena como novedad este año.

Tras la cena de los Clavarios en la fonda, se celebró el sorteo de tallaes, que marcó el inicio de la secuencia nocturna. Acto seguido, la plaza de Sant Roc acogió el bou de foc, que dejó uno de los momentos más emotivos de toda la edición: la encendida de las letras “Sant Roc 2026”, mientras los Clavarios 2026, abrazados, saltaban y cantaban la tradicional “cuando veas pasar al clavario…”. El acto concluyó con un castillo de fuegos artificiales que iluminó el cielo del Monestir y dio paso a la parte taurina de la noche.

A continuación comenzó la primera de las cinco emboladas de la velada, dando inicio a una secuencia de tallaes que marcó el ritmo y la emoción de la noche. Pablo Parra abrió la tanda con una tallà ejecutada con solvencia y precisión. Le siguió Josyto, cuya acción fue recibida con entusiasmo por la plaza. La tercera tallà la realizó Aitor, manteniendo el nivel y la intensidad del inicio de la noche. La cuarta correspondió a Aaron Casa, protagonista del momento más vibrante de la velada: el toro ofreció un gran espectáculo en la plaza de Sant Roc y fue despedido entre aplausos por los aficionados. La quinta y última tallà de Sant Roc 2026 la llevó a cabo Mario, que cerró la edición con una salida limpia, emocionante y muy aplaudida.

Cinco toros, cinco talladores y una noche que volvió a demostrar la fuerza, el arraigo y la emoción de la tradición taurina en El Puig, poniendo el punto final a una edición que ya forma parte de la memoria colectiva del municipio.
Sant Roc se termina, pero permanece en la memoria de todo un pueblo
Sant Roc 2026 ha dejado un mes de agosto intenso, diverso y profundamente participativo, en el que El Puig ha recuperado la esencia de sus celebraciones más queridas. Durante cinco semanas, el municipio ha vivido cinco días de bous al carrer, la magia irrepetible de la Gran Nit d’Albaes, una amplia oferta de juegos infantiles, y los actos religiosos que sostienen la raíz espiritual de la fiesta.
En este recorrido han destacado dos pilares fundamentales: el grupo de Cant Valencià del Puig, que convirtió la Nit d’Albaes en un ejercicio de poesía y tradición que emocionó al pueblo hasta bien entrada la mañana, y la Societat Unió Musical Santa Maria del Puig, que aportó solemnidad y sentimiento colectivo a la romería y las procesiones, reforzando el carácter identitario de la fiesta.
A todo ello se suma el trabajo imprescindible de los colaboradores de Sant Roc 2026, vecinos que han dedicado su tiempo y esfuerzo de forma completamente altruista durante todo el mes de agosto. Su implicación en la logística, la organización, la seguridad, el montaje y cada detalle invisible que sostiene la fiesta ha sido clave para que la edición se desarrollara con la calidad, el ambiente y la emoción que ha vivido el pueblo. Su labor silenciosa y constante ha sido uno de los pilares que han permitido que Sant Roc vuelva a brillar como lo hace en las grandes ediciones.
Sant Roc 2026 no se despide: permanece. Permanece en las calles que han recuperado su pulso festivo, en las peñas que han unido generaciones, en los niños que han descubierto la tradición y en ese sentimiento compartido que solo entiende quien ha vivido estas fiestas desde dentro. La edición ha tenido un pulso especial gracias al trabajo extraordinario de los Clavarios 2026, que han dedicado dos años a preparar una fiesta que ya es parte de la memoria colectiva del pueblo.
Porque Sant Roc no es solo un programa: es germanor, es amistad, es el reencuentro anual de un pueblo que se reconoce en cada acto, en cada calle, en cada toro, en cada albà. Y ahora, con las barreras desmontadas y el eco de la última tallà apagándose, queda la certeza de que esta edición ha sido una de esas que se guardan para siempre.
Sant Roc 2026 ya es historia. Y es una historia grande.

