El Puig de Santa Maria celebró este jueves una de las jornadas más representativas de sus fiestas patronales de la Mare de Déu, marcada por la tradición, la participación vecinal y la continuidad cultural. La Entrada de la Murta y la Ronda de Cant Valencià centraron la programación del segundo día, consolidándose como dos de los actos con mayor arraigo y capacidad de convocatoria del municipio.

La tarde comenzó con la Entrada de la Murta, que recorrió el itinerario habitual desde la Plaça del Cant Valencià hasta la Plaça de l’Ajuntament. El acto, organizado con la colaboración de la Associació de Sant Antoni del Puig y los Clavarios y Camareras de la Mare de Déu, mantuvo su estructura tradicional, acompañado por el sonido del tabal y la dolçaina y por la presencia de numerosos vecinos que quisieron participar en uno de los momentos más simbólicos del programa festivo. La murta, esparcida a lo largo del recorrido, reforzó el ambiente característico de una celebración que se mantiene como uno de los pilares de las fiestas.

A las 23.00 horas, las escaleras del Real Monasterio acogieron la Ronda de Cant Valencià. En el inicio del acto, los intérpretes dedicaron sus versos a las Camareras y Clavarios de la Mare de Déu. Una vez finalizada esta parte inicial, la ronda avanzó por las calles engalanadas, que fueron visitadas una a una en un itinerario que reunió a numerosos vecinos en cada parada. Las escuelas de música tradicional del Puig y de La Marina ofrecieron una exhibición de cant d’estil que destacó por la calidad interpretativa y por la respuesta del público, que siguió la ronda en cada tramo del recorrido.

Las calles decoradas, iluminadas y preparadas para la ocasión contribuyeron a generar una atmósfera festiva que destacó por su elevada implicación vecinal. La ronda avanzó entre aplausos y muestras de reconocimiento, consolidándose como uno de los actos culturales más representativos del programa festivo.
Para esta noche está prevista la Gran Nit de les Paelles, uno de los actos más multitudinarios de las fiestas, que reunirá a miles de vecinos en torno al Monasterio y la Plaça del Cant Valencià del Puig. La cena popular dará paso a una velada musical con la actuación de la Orquesta Montecarlo y el DJ del grupo, que prolongarán la actividad festiva hasta la madrugada.
Tradición y convivencia en una noche que reúne al pueblo
El Puig encara la noche con la fuerza de unas fiestas que siguen demostrando su capacidad para unir al municipio alrededor de sus tradiciones. Tras una jornada marcada por la música, la murta y el cant valencià, llega ahora una de las citas más esperadas del calendario: la Gran Nit de les Paelles, un encuentro que cada año transforma el entorno del Monasterio en un gran espacio de convivencia. Será una velada para reencontrarse con amigos, compartir mesa, conversar, bailar y celebrar la identidad colectiva que caracteriza al pueblo. En un momento en el que las fiestas buscan mantener su esencia sin perder dinamismo, El Puig vuelve a demostrar que su modelo festivo se sostiene en la participación, la cercanía y la capacidad de convertir cada acto en un punto de unión para todas las generaciones.

