Museros celebró el pasado viernes una de las citas más emblemáticas de su calendario festivo: la Dansà popular en honor a Sant Vicent, un acto que abrió oficialmente las celebraciones del fin de semana dedicadas al patrón y que volvió a reunir a amantes del folklore, asociaciones culturales y vecinos en un ambiente de tradición y convivencia. Entre los grupos invitados destacó la presencia de la Escola de Dansa Valenciana de El Puig, que participó en la jornada tras recibir una invitación especial por parte de la organización.

La Dansà popular comenzó a las 18:30 horas en el Carrer Major, donde el sonido del tabal i la dolçaina marcó el inicio de un recorrido lleno de color, música y pasos tradicionales. Las bailadoras de El Puig compartieron escenario con amigas del Grup de Danses de Quart de Poblet, integrándose con naturalidad en una celebración que mantiene vivo el patrimonio cultural valenciano y que cada año atrae a más participantes.
Tras la Dansà, la imagen de Sant Vicent fue trasladada en procesión hasta el carrer Francisco Roig, en un acto cargado de simbolismo que reunió a vecinos de todas las edades. La jornada continuó con un sopar de carrer y música en la plaza, prolongando la fiesta hasta la noche y reforzando el carácter comunitario de esta celebración.
La Escola de Dansa Valenciana de El Puig quiso agradecer públicamente la invitación de Amics de Sant Vicent de Museros, así como la cálida acogida recibida por parte de las entidades culturales del municipio. Su participación volvió a demostrar el papel fundamental que desempeñan las escuelas de danza en la preservación y difusión de las tradiciones valencianas.

Una celebración que fortalece la tradición y el vínculo entre pueblos
La participación de la Escola de Dansa Valenciana de El Puig en la Dansà de Sant Vicent volvió a demostrar que las tradiciones no solo se conservan: se viven, se comparten y se transmiten con la misma fuerza con la que lo hicieron generaciones anteriores. La presencia de sus bailadoras, profundamente comprometidas con el folklore valenciano, aportó frescura, elegancia y un sentido de comunidad que engrandeció la celebración.
Museros abrió sus puertas y El Puig respondió con danza, respeto y cultura. Y en ese intercambio se hizo visible lo que sostiene nuestras fiestas: la unión entre pueblos, la continuidad de la memoria colectiva y la certeza de que el patrimonio valenciano sigue en manos capaces, entusiastas y llenas de futuro.
Porque mientras haya música en las calles, bailadoras dispuestas a mantener viva la tradición y pueblos que se invitan y se reconocen, la cultura valenciana seguirá latiendo con la misma intensidad que en esta Dansà de Sant Vicent. Una celebración que honra el pasado, ilumina el presente y asegura que nuestras raíces seguirán creciendo con fuerza.

