La penúltima noche del Juliol Musical del Puig reunió este viernes a centenares de vecinos en la plaza Félix Ramajo, en una velada en la que el calor y la humedad fueron protagonistas. A las 23.00 horas, la temperatura alcanzaba los 28 grados y la humedad rozaba el 90%, un ambiente pesado que no impidió que el público llenara todas las sillas habilitadas frente al Monasterio de El Puig para disfrutar de la música de Joan Manuel Serrat interpretada por Jofré Bardagí.

El espectáculo, “Temps era temps”, avanzó entre melodías reconocibles, arreglos cuidados y una atmósfera íntima que conectó de inmediato con los asistentes. Bardagí ofreció un recorrido por algunas de las piezas más emblemáticas del cantautor, generando momentos de silencio absoluto y otros de emoción compartida que se extendieron por toda la plaza. La iluminación del monasterio reforzó la sensación de estar viviendo una noche especial, marcada por la música y por la resistencia del público ante unas condiciones meteorológicas exigentes.

Un ciclo que llega a su final tras cuatro noches de gran nivel
El Juliol Musical encara su cierre tras cuatro veladas que han marcado el ritmo de una edición especialmente concurrida y diversa. Rocío Segura inauguró el ciclo el 21 de julio en la Cartoixa d’Aracristi con 30 años de cante, un recital flamenco que llenó el recinto y dejó una ovación prolongada. Un día después, el 22 de julio, Doña Manteca ofreció una noche vibrante de bolero, son y pop latino, conectando de inmediato con los asistentes gracias a un repertorio dinámico y una puesta en escena festiva.
El 23 de julio, ya en la plaza Félix Ramajo, Abril presentó Interludi, una propuesta joven y moderna que transformó el entorno del monasterio en un escenario lleno de energia, consolidando la línea artística diversa que caracteriza esta edición.
Esta noche, llega el turno de Societat Unió Musical Santa Maria del Puig que compartirá escenario con Spanish Brass en el espectáculo De vents i terra, una propuesta que combina la fuerza del metal con la tradición musical del municipio. El cierre promete un broche final de gran nivel para una edición que ha vuelto a demostrar la capacidad de El Puig para unir patrimonio, música y comunidad.

