Más de 50 vecinos de El Puig peregrinan hasta la Basílica de la Mare de Déu dels Desemparats de València

LA VEU DEL PUIG

May 11, 2026 | Noticias

Este sábado, más de medio centenar de vecinos de El Puig de Santa Maria vivieron una noche intensa de fe, tradición y hermandad durante la peregrinación anual a la Basílica de la Mare de Déu dels Desemparats, un recorrido que volvió a unir a generaciones enteras en un camino compartido hacia el corazón espiritual de València.

La jornada comenzó con una cena de germanor en los locales de Catequesis, un encuentro sencillo pero cargado de simbolismo. Entre bocadillos, bebida y conversaciones animadas, los peregrinos reforzaron la convivencia y el espíritu de grupo antes de iniciar la marcha. “Es importante empezar juntos, hacer piña”, comentaban varios participantes mientras se preparaban para la salida.

Tras la cena, el grupo subió a la iglesia parroquial, donde el padre Melchor dirigió una oración que marcó el tono espiritual de la noche. Fue un momento de silencio, recogimiento y propósito compartido, que dio paso al inicio del camino.

A las 22:40 horas, acompañados por la Policía Local, los peregrinos emprendieron la marcha. La patrulla los escoltó hasta el puente de la ermita, garantizando una salida segura y ordenada. A partir de ahí comenzó el recorrido tradicional: La Pobla de Farnals, la antigua carretera de Barcelona, Masamagrell, Museros y Emperador, enlazando pueblos y encontrándose con otros grupos que también caminaban hacia València.

Conforme avanzábamos, nos cruzábamos con pelotones de otras poblaciones. Cada encuentro era una pequeña celebración”, relataban los participantes, que destacaban el ambiente festivo, respetuoso y profundamente comunitario que se respiraba en cada tramo.

La primera gran parada llegó en Almàssera, en la conocida horchatería Subies, punto de encuentro histórico de miles de peregrinos. Allí, entre horchatas, risas y fotografías improvisadas, se mezclaban caminantes de toda la comarca en un ambiente que ya anunciaba la llegada a la capital.

Tras el descanso, el grupo retomó la marcha, pasando por San Miguel de los Reyes, adentrándose por la calle Sagunto y avanzando entre una multitud cada vez más numerosa hasta alcanzar, finalmente, la Plaza de la Virgen. Eran aproximadamente las 3:30 – 4:00 de la madrugada, tras casi cinco horas de camino.

Una vez allí, cada peregrino vivió el final a su manera: algunos regresaron en coche, otros esperaron el primer tren, y muchos decidieron quedarse hasta la apertura de la Basílica para presenciar la tradicional descoberta de la Mare de Déu, uno de los momentos más emocionantes y esperados de la noche.

Una peregrinación que reafirma la fe, la unión y la identidad viva de El Puig

La peregrinación de este sábado volvió a demostrar que, más allá del esfuerzo y los kilómetros, este camino es un acto de identidad profunda. Un gesto que une a vecinos, familias y generaciones en torno a una tradición que sigue viva porque se comparte, se cuida y se transmite con orgullo.

El Puig no solo avanzó hacia la Basílica de la Mare de Déu dels Desemparats: avanzó hacia su propia esencia, hacia aquello que lo convierte en comunidad. Cada paso, cada oración y cada encuentro en la noche valenciana fue un recordatorio de que la fe, cuando se vive acompañada, se transforma en hermandad, memoria y futuro.

Agradecimiento a la Parroquia de El Puig y a la Orden Mercedaria, cuyo acompañamiento espiritual, su cercanía y su dedicación constante hacen posible que tradiciones como esta sigan latiendo con fuerza. Su labor —silenciosa, firme y profundamente humana— sostiene el tejido espiritual del municipio y fortalece el sentido de pertenencia de todos los vecinos.

Una noche que no se mide en horas ni en distancia, sino en lo que deja dentro: la certeza de que El Puig camina unido, y que su tradición sigue siendo un faro que ilumina el presente y proyecta esperanza hacia lo que vendrá.

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