Perdizero deja los mejores momentos de la primera jornada taurina de la Comissió de Dalt en El Puig

LA VEU DEL PUIG

Sep 30, 2026 | Noticias

La Comissió Taurina de Dalt vivió el pasado fin de semana una de las jornadas más esperadas de su calendario taurino con una programación que volvió a reunir a numerosos aficionados en las calles de El Puig de Santa Maria, confirmando una vez más la arraigada afición existente en el municipio por los bous al carrer.

La mañana arrancó con uno de los actos más entrañables de la jornada, el tradicional concurso de recortes infantil con carretones, una actividad patrocinada por los niños de la comisión que congregó a numerosos participantes. Los más pequeños tuvieron la oportunidad de demostrar sus habilidades y disfrutar de una actividad que contribuye a acercar la tradición taurina a las nuevas generaciones en un ambiente festivo y familiar.

Finalizado el concurso, los integrantes de la comisión compartieron una multitudinaria comida de hermandad en el local de la Comissió de Dalt, donde se reunieron para disfrutar de unas horas de convivencia antes del inicio de los actos taurinos.

Por la tarde llegó el momento más esperado con la exhibición de los dos toros cerriles de la ganadería Virgen María, que despertaban una gran expectación entre los aficionados. El ejemplar número 44, bautizado como Perdizero, fue el que dejó las sensaciones más destacadas de la jornada.

Durante la tarde se pudieron ver numerosos recortes y quiebros, que contribuyeron a elevar la temperatura del festejo y arrancaron los aplausos de los asistentes. Entre los momentos más destacados estuvo la reaparición en la arena del reconocido recortador local Raúl Moreta, cuya presencia fue recibida con satisfacción por toda la afición.

Por su parte, el segundo de los ejemplares, Farfonillo, número 16, ofreció una actuación más contenida durante la tarde, mostrando menos intensidad que su compañero de cartel y dejando sensaciones diferentes entre los aficionados que siguieron atentamente su comportamiento.

La actividad continuó durante la noche con las correspondientes emboladas, donde volvió a ser protagonista Perdizero. Uno de los momentos que más comentarios generó llegó cuando el astado impactó con fuerza contra uno de los barrotes del recorrido, llegando incluso a doblar parte de la estructura metálica, una acción que evidenció la potencia y fortaleza física del animal.

La jornada se desarrolló con un gran ambiente en las calles del recorrido y una notable presencia de público, que respondió a la llamada de la comisión para participar en un fin de semana que combinó tradición, afición y convivencia.

La Comissió Taurina de Dalt volverá ahora a centrar todos sus esfuerzos en la segunda y última jornada programada para este próximo fin de semana, con nuevos actos destinados a seguir llenando las calles de ambiente festivo y taurino.

Una tradición que se mantiene gracias al esfuerzo de la comisión y de toda la afición

Detrás de cada jornada de bous al carrer hay mucho más que unas horas de festejo. Hay meses de trabajo, reuniones, búsqueda de patrocinadores, organización de actividades y un compromiso constante por mantener viva una de las tradiciones más arraigadas de El Puig. La Comissió de Dalt volvió a demostrar este fin de semana que la fuerza de la fiesta reside en las personas que dedican desinteresadamente su tiempo para que todo salga adelante.

También en una afición que continúa respondiendo año tras año, llenando las calles, participando en los actos y transmitiendo la pasión por los festejos taurinos a las nuevas generaciones. Desde los niños que participaron por la mañana en el concurso de recortes con carretones hasta los aficionados que disfrutaron de los toros durante la tarde y la noche, todos forman parte de una misma tradición que sigue muy viva en El Puig.

Con una segunda jornada todavía por celebrarse este próximo fin de semana, la Comissió de Dalt afronta la recta final de sus festejos con la satisfacción del trabajo bien hecho y con el deseo de seguir ofreciendo momentos de convivencia, emoción y afición. Porque los bous al carrer son mucho más que una fiesta: son una forma de entender la cultura popular, de fortalecer la vida social del municipio y de mantener vivo un legado que ha pasado de generación en generación y que continúa formando parte de la identidad de El Puig.

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