Ramón Carliste roza Galicia tras 41 kilómetros hasta Ponferrada y ya sueña con seguir caminando hasta Finisterre

LA VEU DEL PUIG

Mar 5, 2026 | Noticias

Ramón Carliste continúa avanzando con determinación en su impresionante reto de recorrer a pie el Camino de Santiago desde El Puig. En la jornada de hoy ha completado 41 kilómetros entre Astorga y Ponferrada, una etapa exigente que ha culminado hace apenas unos minutos. Su llegada ha coincidido con un brusco cambio de tiempo: lluvia intensa, frío y una densa niebla que cubre las montañas, todas ellas nevadas, según relata el propio peregrino.

Con la entrada en Ponferrada, Ramón se encuentra ya a las puertas de Galicia. Le restan aproximadamente 230 kilómetros para alcanzar la Catedral de Santiago de Compostela, un objetivo que cada día siente más cercano. En esta parte del Camino, explica, ya se cruza con más peregrinos y puede alojarse en los albergues habilitados, algo que facilita mucho el descanso tras etapas tan largas.

Hoy, para reponer fuerzas, Ramón se ha dado un auténtico festín: cuatro platos que, según bromea, le servirán para no cenar y acostarse temprano. Mañana tiene previsto salir sobre las 9:00 horas con la intención de llegar a Villafranca del Bierzo alrededor de las 16:00 y dormir en el albergue municipal.

Durante la etapa ha disfrutado especialmente de la catedral de Astorga, que describe como “impresionante”, y del cambio de paisaje, “mucho más medieval y acogedor”. También destaca la amabilidad de la gente en esta zona del Camino.

Un Camino lleno de vivencias y humanidad

Ramón recuerda que la parte más dura del recorrido fue el tramo entre Zaragoza y Soria, una zona muy despoblada y con largas llanuras donde apenas hay servicios. Ahora, en cambio, se cruza con muchos más peregrinos, menos que en verano, pero suficientes para sentir el espíritu jacobeo en cada paso.

Entre las anécdotas que acumula destaca una vivida en Calatayud, donde entró a cortarse el pelo y, al contar que venía caminando desde El Puig, la peluquería se negó a cobrarle. También recuerda con emoción su llegada nocturna a Santo Domingo de Silos, donde avisó al párroco de que llegaría tarde. A las 2:30 de la madrugada, el sacerdote lo esperaba para darle alojamiento. A las seis de la mañana, Ramón ya estaba en la parroquia escuchando cantos gregorianos, donde incluso lo invitaron a participar.

En los últimos días ha enviado a casa tres kilos de material para aligerar la mochila. Físicamente se encuentra fuerte y asegura que “todo está en la mente; hay que pensar que puedes con todo y mantener la cabeza firme”. Tanto es así que ya se plantea continuar hasta Finisterre una vez llegue a Santiago, una decisión que tomará según la meteorología, aunque reconoce que fuerzas no le faltan.

El valor de un reto que inspira

La aventura de Ramón Carliste es un ejemplo de superación personal, constancia y conexión con la esencia más auténtica del Camino de Santiago. Su recorrido no solo demuestra una enorme fortaleza física, sino también una admirable capacidad para adaptarse, convivir con la soledad, disfrutar de la compañía de otros peregrinos y dejarse sorprender por la generosidad de quienes encuentra en su camino.

Cada etapa suma experiencias que ponen en valor la hospitalidad, la solidaridad y la humanidad que caracterizan al Camino. Su historia recuerda que esta ruta milenaria sigue siendo un espacio donde la sencillez, el esfuerzo y la fraternidad se mantienen vivos. Y mientras avanza hacia Galicia, Ramón no solo se acerca a Santiago, sino también a una meta personal que trasciende los kilómetros: demostrar que los grandes retos se conquistan paso a paso, con la mente fuerte y el corazón abierto.

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