El Salón de Plenos de la Diputació de València acogió la entrega de premios del Concurs de Llibrets de Falla de Lo Rat Penat, uno de los certámenes literarios más antiguos y emblemáticos del mundo fallero, con más de un siglo de historia y una participación que este año ha superado los 300 trabajos presentados.
Entre los galardonados destacó Raúl Luis Chillerón, vecino de El Puig de Santa Maria, que obtuvo el octavo premio en la sección de llibrets de fallas infantiles gracias a los versos que escribió para la Falla L’Hort del Comte, de Alfafar. Su trabajo fue reconocido por su calidad literaria, su sensibilidad y su capacidad para transmitir el espíritu fallero a través de la palabra rimada.

El acto, presidido por el responsable de la Diputación, puso en valor la importancia de los llibrets como herramienta cultural, educativa y patrimonial, y destacó el papel de Lo Rat Penat como entidad histórica en la defensa y promoción de la lengua valenciana.
El certamen, que se celebra desde 1903, premia la creatividad, la técnica poética y la capacidad de los autores para acompañar los monumentos falleros con textos que enriquecen la fiesta y mantienen viva una tradición literaria única en el mundo.
Un reconocimiento que celebra nuestra lengua, nuestras fiestas y nuestra identidad
El premio otorgado a Raúl Luis Chillerón es mucho más que un galardón literario: es un homenaje al esfuerzo de quienes mantienen viva la esencia de las Fallas desde la palabra. Su trabajo representa el compromiso de tantos autores que, año tras año, dedican tiempo, talento y pasión a engrandecer una fiesta que no solo se vive en las calles, sino también en los versos que la explican.
Los llibrets son una parte fundamental de nuestra cultura: preservan la lengua, transmiten valores, cuentan historias y conectan a generaciones enteras con sus raíces. Cada premio, como el recibido por Raúl, es una muestra de que la creatividad valenciana continúa en plena forma y que nuestras tradiciones siguen inspirando a nuevos autores.
En un momento en el que las Fallas continúan evolucionando sin perder su esencia, reconocimientos como este recuerdan la importancia de cuidar lo que nos hace únicos: nuestra lengua, nuestras fiestas y nuestras tradiciones.
La cultura valenciana se escribe, se canta, se planta y se vive. Y trabajos como el de Raúl Luis Chillerón demuestran que sigue más viva que nunca.


