Hoy, los colegios del municipio han vivido una jornada muy especial con la celebración de Sant Pere a l’Escola, una actividad que forma parte de la Semana de Sant Pere y que, desde hace casi 20 años, acerca esta fiesta tan arraigada a los más pequeños. Los Clavarios de Sant Pere han visitado el CEIP Pare Jofré y el CEIP Guillem d’Entença, llevando con ellos la esencia de una tradición que sigue viva gracias al esfuerzo colectivo.
Durante la mañana, los clavarios han preparado la tradicional caldera de Sant Pere, que los alumnos han disfrutado en el comedor escolar. El aroma del arroz, el ambiente festivo y la presencia de los festeros han convertido el día en una experiencia única para los escolares, que han podido conocer de primera mano una de las celebraciones más queridas del municipio.

La fiesta ha continuado esta tarde con la siempre esperada trencà dels perols, un momento lleno de emoción, risas y participación que ha permitido a los niños vivir la tradición de forma directa y divertida. La ilusión en sus caras y la energía del patio escolar han demostrado, una vez más, que esta actividad es una de las más especiales para ellos.
La jornada ha contado también con un componente cultural muy destacado. El grupo de Cant Valencià del Puig ha ofrecido una muestra de cant d’estil y música tradicional valenciana, acercando a los escolares un patrimonio musical único que forma parte de la identidad del municipio. La música, el canto y la explicación de estas tradiciones han permitido que los niños comprendan mejor el valor cultural que hay detrás de cada celebración.
Los festeros han destacado que esta actividad “es un día fantástico para los más pequeños”, una experiencia que combina gastronomía, tradición, música y convivencia, y que permite que los niños conozcan la fiesta de Sant Pere de una forma vivida, cercana y auténtica.

Tradición que se enseña, cultura que perdura
La celebración de Sant Pere a l’Escola demuestra que la transmisión cultural no es un acto espontáneo, sino un compromiso colectivo que requiere dedicación, sensibilidad y una voluntad firme de mantener vivas las raíces que nos definen. Cuando la tradición entra en las aulas, no lo hace solo como un recuerdo del pasado, sino como una herramienta pedagógica capaz de despertar curiosidad, fortalecer vínculos y construir identidad desde la infancia.
Estas actividades permiten que los niños entiendan que las fiestas no son únicamente días señalados en el calendario, sino expresiones de una manera de vivir y de relacionarse como comunidad. Cada gesto —el aroma del arroz, la emoción de la trencà dels perols, la música del cant d’estil— se convierte en una experiencia que deja huella y que, con el tiempo, se transforma en memoria compartida.
Por eso es tan valioso el trabajo de los Clavarios de Sant Pere, del Cant Valencià del Puig y de todos los grupos culturales y festivos del municipio. Su esfuerzo no solo mantiene vivas las tradiciones, sino que las adapta, las acerca y las hace comprensibles para quienes representan el futuro del pueblo. Gracias a ellos, la cultura local no se limita a conservarse: se renueva, se fortalece y se proyecta hacia las nuevas generaciones con un sentido de pertenencia que garantiza su continuidad.
En un mundo que cambia a gran velocidad, iniciativas como esta recuerdan que la identidad se construye día a día, y que proteger nuestras tradiciones es también proteger aquello que nos une como comunidad.


