La temporada de bous al carrer afronta sus últimos compases en El Puig, pero si algo quedó claro este sábado es que la afición mantiene intacta su pasión por una tradición que sigue llenando de vida las calles del municipio. La Comissió Bous de Baix abrió sus festejos de 2026 con una jornada marcada por el buen ambiente, la convivencia entre aficionados y una notable respuesta del público tanto en las exhibiciones taurinas como en las emboladas nocturnas.
La actividad comenzó a primera hora de la mañana en el local de la comisión, donde socios y colaboradores compartieron un completo almuerzo con unas más que celebradas tortillas de patata elaboradas por Vicente Crespo, que sirvieron para coger fuerzas antes de una intensa jornada de trabajo. Tras el desayuno llegó el momento de cerrar los últimos detalles, revisar el recorrido y coordinar los preparativos de una cita esperada durante meses.

A mediodía, la actividad se trasladó de nuevo a la mesa. Los integrantes de la comisión compartieron una excelente comida con unas paellas elaboradas por Calleja, en una jornada de convivencia que reunió a socios, colaboradores y representantes de la vida pública local.
Entre los asistentes se encontraban Marc Oriola, alcalde de El Puig; Tonica Martí, concejala de Fiestas, Educación y Cultura; y Pau Navas, presidenta de Gent del Bou, quienes quisieron acompañar a la comisión en una de las jornadas más importantes de su calendario.
Llegan los toros desde La Rioja
Mientras la sobremesa llegaba a su fin, la expectación comenzaba a crecer en las calles. El camión encargado de transportar los seis toros procedentes de La Rioja ya se encontraba en El Puig y todo estaba preparado para dar comienzo a la parte más esperada del día.
Dos de los ejemplares fueron introducidos en el cajón para su traslado hasta la calle Progreso, desde donde serían desencajonados a partir de las 17:00 horas. Mientras tanto, el resto de animales permanecían en la caja instalada en la calle de la Mar, punto desde el que saldrían posteriormente.

Una apuesta diferente que convenció a la afición
La principal novedad de esta edición fue la decisión de la comisión de apostar por animales de la empresa Toro Pasión, especializada en concursos de recortes y espectáculos taurinos, en lugar de adquirir toros cerriles como era habitual.
La elección responde a una realidad que cada vez afecta a más comisiones taurinas. El elevado coste que han alcanzado los toros cerriles en los últimos años dificulta enormemente que entidades modestas puedan mantener este tipo de programación sin comprometer su viabilidad económica.
Lejos de generar dudas, la apuesta resultó un éxito. A las 17:00 horas, la calle Progreso presentaba una magnífica entrada de público y cientos de aficionados aguardaban la salida del primero de los animales. La respuesta de los asistentes fue constante durante toda la tarde, en un festejo dinámico que mantuvo el interés de los aficionados desde el primer momento.
Un cuarto toro para el recuerdo
Si hubo un ejemplar que destacó especialmente fue Retinto, de la ganadería Jorge Mendes, que salió en cuarto lugar desde la calle de la Mar. El animal ofreció unas excelentes condiciones para el lucimiento de los aficionados al recorte, que pudieron emplearse a fondo y protagonizar algunas de las imágenes más espectaculares de la jornada.
Los quiebros, recortes y ajustadas carreras se sucedieron durante toda la exhibición, provocando continuos aplausos entre el público. Cuando Retinto abandonó el recorrido lo hizo precisamente entre el reconocimiento de los presentes, convertiéndose para muchos en uno de los grandes protagonistas de la tarde.
La lluvia no impidió las emboladas
Tras reponer fuerzas con la cena preparada por Moisés Ros, la actividad continuó durante la noche con la tradicional sesión de emboladas, que comenzó puntualmente a las 00:00 horas.
El primero de los toros embolados fue uno de los ejemplares reservados expresamente para la sesión nocturna. Su presencia despertó gran expectación entre la afición debido a su belleza y presentación.
Posteriormente se emboló Sobrado, segundo de los toros exhibidos durante la tarde y, para cerrar la jornada, fue el turno del ejemplar jabonero que había abierto los festejos vespertinos.
La única incidencia llegó con la aparición de la lluvia durante la segunda embolada. Afortunadamente, las precipitaciones tuvieron escasa duración y cesaron pocos minutos después, permitiendo que la programación pudiera desarrollarse con normalidad y que la tercera embolada se celebrara sin contratiempos.

Mucho más que toros
Más allá de la calidad de los animales o del espectáculo ofrecido durante la jornada, el verdadero valor de los bous al carrer vuelve a encontrarse en aquello que ocurre alrededor del recorrido.
Pocas tradiciones reúnen a tanta gente diferente en torno a una misma pasión. Amigos que se reencuentran después de meses, vecinos que comparten mesa, aficionados veteranos que transmiten experiencias a las nuevas generaciones y centenares de personas que trabajan durante todo el año para hacer posible unos festejos que forman parte de la identidad de muchos pueblos valencianos.
En este sentido, resulta obligado agradecer a toda la Comissió Bous de Baix su hospitalidad durante la jornada y, de manera especial, a su presidente, Sebas, por la invitación para compartir mesa y vivir desde dentro un día tan señalado para la entidad.
Es un auténtico lujo sentarse junto a personas que llevan tantos años vinculadas a la fiesta, escuchar sus conocimientos sobre el mundo del toro, sus anécdotas, las historias acumuladas durante décadas de festejos y ese inevitable toque de humor y compañerismo que acaba convirtiendo a muchos compañeros de mesa en auténticos amigos.
Porque si algo tienen los bous al carrer, además de los toros, es precisamente esa capacidad para crear ambiente, reunir a la gente, fortalecer lazos, generar convivencia y poner en el camino a personas extraordinarias que comparten una misma ilusión.
La actividad de la Comissió Bous de Baix continua este próximo fin de semana con una nueva jornada protagonizada por los animales de Hermanos Cali, cita que servirá para poner el broche final a la temporada de bous al carrer 2026 en El Puig y despedir un año taurino que ha vuelto a demostrar la fuerza y el arraigo de esta tradición en el municipio.

