La escritora de El Puig Berta del Río vivió este viernes una jornada decisiva en su trayectoria literaria. Su obra El arte de imaginar se convirtió en uno de los focos de atención de la Fira del Llibre de València, donde la autora firmó ejemplares en la caseta 107, el espacio que por primera vez estrenaba la editorial independiente Barlin Libros.
El ambiente fue cálido, vibrante y profundamente literario. Lectoras y lectores se acercaron para conocer a la autora, conversar con ella y llevarse su ejemplar firmado. Berta, emocionada, definió la jornada como “súper chula”, una expresión que condensó la ilusión y la energía que se respiraba en torno a su obra.

El editor de Barlin Libros, Alberto Haller, también de El Puig, celebró la presencia de Berta como un símbolo del compromiso de la editorial con las voces emergentes y con el talento que nace en los municipios.
La jornada tuvo además un componente institucional muy especial. Hasta la caseta se desplazaron Marc Oriola, alcalde de El Puig, y Tonica Martí, concejala de Cultura, quienes quisieron acompañar a Berta del Río en un día tan significativo para su carrera.
Cuando la imaginación se convierte en literatura
La jornada de Berta del Río en la Feria del Libro de València no fue únicamente una firma de ejemplares: fue la demostración palpable de que El arte de imaginar ha empezado a ocupar un lugar propio en el mapa literario valenciano. En la caseta 107, entre conversaciones espontáneas, lectores emocionados y el murmullo constante de la feria, la autora de El Puig confirmó que su voz literaria tiene algo que decir y, sobre todo, algo que permanecer.
Y mientras Barlin Libros celebraba su primera caseta propia —un hito para una editorial independiente que crece sin renunciar a su esencia—, Berta del Río demostraba que la imaginación, cuando se escribe con verdad, tiene la capacidad de unir territorios, generaciones y miradas.
La feria se cerró, pero quedó algo suspendido en el aire: la certeza de que El arte de imaginar no es solo un libro, sino el inicio de un camino. Un camino que Berta recorre con la serenidad de quien sabe que la literatura, cuando nace de un pueblo y vuelve a él convertida en palabra, no solo se lee: se comparte, se celebra y se recuerda.

