El amateur A de El Puig C.E. firmó este domingo una victoria de enorme valor al imponerse al Moncofa F.C. en el Polideportivo Municipal La Pedrera, en el encuentro correspondiente a la jornada 29 de la Segunda FFCV Grupo 2. El triunfo, trabajado y sufrido, permite al conjunto local asegurar matemáticamente la permanencia a falta de una jornada para el final de la liga.
El partido comenzó con dificultades para los locales. El Moncofa aprovechó la falta de acierto de El Puig en los primeros compases y logró adelantarse en el marcador, obligando a los de Manolo Marco a remar a contracorriente en un duelo absolutamente determinante para evitar el descenso.

En la segunda parte, El Puig salió decidido tras el descanso. La presión, el ritmo y la profundidad comenzaron a inclinar el partido. El primer gol llegó tras una gran acción de Hugo Albarracín, que se plantó ante el portero y asistió a Juanjo Matamoros, autor del 1-1 que devolvía la esperanza a la grada.
El equipo siguió atacando con insistencia, mientras el Moncofa solo generaba peligro en acciones a balón parado. La remontada se culminó con una jugada al espacio que aprovechó Rafa Borràs, quien ganó la posición al defensa y definió cruzado al palo para firmar el 2-1 definitivo.
Manolo Marco valoró así el tramo final del encuentro: “La verdad es que nos merecíamos el resultado. Los últimos cinco o diez minutos tocó sufrir un poquito porque no habíamos logrado una ventaja mayor, pero logrando la victoria nos salvamos. Así que un añito más, objetivo cumplido y esperamos que cuando hagamos las puertas abiertas venga gente para poder reforzar al equipo y así sufrir un poquito menos”.
Una victoria que asegura la permanencia
La remontada ante el Moncofa F.C. no fue solo un triunfo deportivo: fue una declaración de identidad. El Puig C.E. demostró que, incluso cuando el partido se tuerce, cuando el marcador aprieta y cuando la presión pesa, este equipo sabe responder con fútbol, con corazón y con una convicción que solo tienen los grupos que creen en lo que hacen.
La permanencia, sellada con una victoria de carácter en el momento más crítico, confirma que el proyecto avanza, que el vestuario compite y que la afición puede sentirse orgullosa de un equipo que nunca baja los brazos. El Puig afrontará ahora el último partido de liga este sábado a domicilio contra el Burriana Salesianos, ya con la tranquilidad del deber cumplido y la ambición de cerrar la temporada con un nuevo golpe de autoridad.
Porque este triunfo no solo vale tres puntos: vale una categoría, vale un año de esfuerzo y vale la certeza de que El Puig C.E. es un equipo que compite, que emociona y que siempre vuelve.

