El paseo marítimo se convirtió este viernes 26 de junio en un punto de encuentro para centenares de vecinos y visitantes con motivo de la tercera edición de L’O del Puig, una cita que se consolida como espacio de referencia en la defensa de la diversidad y los derechos LGTBI. El evento, celebrado como adelanto a las celebraciones del Día del Orgullo del 28 de junio, transcurrió bajo el lema Estimar és guanyar, en una tarde marcada por la convivencia, la cultura y la reivindicación.

La programación arrancó a las 19:00 h con la apertura de la feria de arte, donde ilustradores, ceramistas y creadores locales ofrecieron una muestra variada de trabajos que atrajeron a familias y jóvenes desde los primeros minutos. A las 20:00 h, la lectura del manifiesto y las intervenciones de las personas participantes pusieron el foco en la importancia de defender cada día los derechos conquistados y de garantizar que todas las personas puedan vivir sin miedo ni discriminación.

Los talleres de expresión corporal, baile, pintura en cerámica y creación de chapas, iniciados a las 20:30 h, convirtieron el paseo en un espacio de participación activa. La tarde avanzó entre actividades y música hasta llegar al espectáculo drag de La Tati Kieta, que a las 22:00 h ofreció un show cargado de humor, energía y mensaje. El bingo musical y el DJ set de X.Drey, a las 23:00 h, completaron una noche que se prolongó hasta la 01:00 h.

Amplia representación institucional y mensajes contra los discursos de odio
El acto contó con la presencia del equipo de gobierno casi al completo, encabezado por Marc Oriola, alcalde de El Puig; Vicent Porta, primer teniente de alcalde; Tonica Martí, concejala de Cultura, Fiestas y Educación; Mari Carmen Gonzálvez, concejala de Mayores; Eugeni Ruiz, concejal de Juventud; Guillem Carreras, concejal de Comunicación; y otros miembros de la corporación municipal como Bartolomé Vila, Abel de Tomás y Nacho Prieto, director general de Cultura de la Generalitat Valenciana.
Tanto el manifiesto como las intervenciones institucionales pusieron el acento en la necesidad de mantener a El Puig como un espacio seguro, subrayando que la libertad para amar y vivir la propia identidad no debería ser motivo de miedo. Se alertó sobre el aumento de agresiones homófobas en España y se señaló que determinados discursos políticos contribuyen a generar un clima que pone en riesgo la convivencia. Desde el Ayuntamiento se remarcó el compromiso de seguir defendiendo los derechos LGTBI y de trabajar para que la igualdad sea una realidad cotidiana.

En la misma línea, se destacó la importancia de educar en valores desde edades tempranas, garantizando que los jóvenes crezcan en entornos donde la diversidad sea respetada y celebrada. También se advirtió sobre la normalización de discursos que trivializan o niegan la homofobia, reivindicando que El Puig continuará siendo un municipio firmemente comprometido con la igualdad, el respeto y la protección de quienes sufren discriminación.
Un horizonte que se construye juntos
La tercera edición de L’O del Puig no solo dejó imágenes de celebración, sino una reflexión más profunda sobre el papel que juega un municipio cuando decide situarse del lado de la igualdad. En un contexto social donde los avances conviven con retrocesos y discursos que buscan dividir, la tarde del viernes mostró que la convivencia se sostiene en gestos cotidianos: en abrir espacios seguros, en escuchar sin prejuicios, en reconocer la dignidad del otro.
El paseo marítimo, transformado en un corredor de libertad, evidenció que la cultura puede unir generaciones, que el arte puede abrir conversaciones necesarias y que la música puede derribar silencios incómodos. Allí, entre talleres, risas y reivindicación, se dibujó una idea clara: la diversidad no es una excepción que tolerar, sino una riqueza que cuidar.
Y quizá por eso L’O del Puig adquiere sentido. Porque recuerda que un pueblo no se define solo por su paisaje, sino por la forma en que acompaña a quienes lo habitan. Porque demuestra que la igualdad no se garantiza con declaraciones, sino con políticas valientes, con presencia institucional y con una ciudadanía que no renuncia a mirarse de frente. Porque señala que el Orgullo no es una fecha, sino un compromiso que se renueva cada día.
Este viernes 26 de junio, en la antesala del Día del Orgullo, El Puig volvió a situarse del lado de quienes reclaman vivir sin miedo. Y en ese gesto —sereno, firme y comunitario— quedó claro que cuando un municipio decide caminar junto a su gente, la libertad deja de ser una aspiración para convertirse en una realidad compartida.

